13 enero 2018

Se cumplen 100 años del coche americano

En febrero de 1896, hace 100 años, en Estados Unidos se produjo un acontecimiento de gran importancia para la historia del país y para la de la sociedad mundial; la venta del primer vehículo propulsado por un motor de gasolina en el país. La realizó la Duryea Motor Wagon Co., compañía que tenía su sede en Springfield, en el estado de Massachuset.

Para entonces hacía ya diez años que el alemán Karl Benz había lanzado su triciclo, el primer auténtico automóvil con un motor de gasolina. Un reportaje sobre su invento fue publicado en la revista Scientific American en 1889, siendo a través de este trabajo periodístico que Charles Duryea tuvo conocimiento del mismo. Secundado por su hermano Frank, Duryea se puso a trabajar sobre lo que sería la réplica americana del coche de Benz. A diferencia del alemán, Duryea optó por un vehículo de cuatro ruedas. En cuanto al motor, desarrolló uno de cuatro cilindros y cuatro tiempos que desarrollaba 4 caballos de potencia y permitía una velocidad de 35 km/h.

El coche estuvo a punto en el otoño de 1895, decidiendo Duryea inscribirlo en una carrera del Día de Acción de Gracias de aquel año, en la que pudo demostrar la mayor velocidad y robustez de su automóvil frente al caballo.

Dos meses más tarde, los hermanos Duryea entregaban el primero de los trece vehículos que vendieron durante el primer año de existencia de la industria del automóvil en EEUU.

Los Duryea no perduraron mucho en el negocio, pero fueron el pistoletazo de salida para que muchos industriales americanos se lanzaran a construir automóviles. Hasta tal punto que en 1900 se celebró en Chicago el primer Salón del Automóvil de Estados Unidos. Entre los vehículos producidos en este país y los importados de Europa eran trescientos los que se exhibían, pertenecientes a cuarenta marcas diferentes. Y los precios oscilaban entre los 280 dólares y los 4.000.

La gran aportación de la industria norteamericana fue la producción en serie. El primer paso lo dio Ramson Olds, fundador de la Olds Motor Work, que con el tiempo se convertiría en Oldsmobile y que en 1901 inició la producción en serie de un vehículo con motor de un único cilindro, 7 caballos de potencia y caja de cambio de dos marchas.

Realmente fue una desgracia la que tuvo como consecuencia la adopción de este proceso industrial. Su pequeña factoría se incendió aunque uno de los obreros pudo salvar el prototipo del coche. Para poder mantener sus compromisos, decidieron desmontarlo y encargar a diferentes artesanos que les produjeran piezas iguales, con las que Olds y sus obreros montaban los coches.

Cadena de montaje

Pero la conquista definitiva la realizó Henry Ford, que en 1903 había fundado la Ford Motor Company en Detroit. En 1908 introdujo el modelo T, que además de su sencillez mecánica y su buena adaptación a las necesidades norteamericanas, introdujo el concepto de la cadena de montaje. Ford mantuvo la producción del T hasta 1927, produciendo en ese periodo más de 15 millones de unidades.

Para entonces, la industria norteamericana del automóvil era ya la más poderosa del mundo y establecía ya centros de producción en países europeos. En particular Ford, pionera en su expansión. El poder de esta industria quedó patente durante la Segunda Guerra Mundial en que pudo responder al reto que supuso la necesidad de armamento, aplicando sus sistemas de trabajo a la producción no sólo de vehículos terrestres, sino de aviones, armas, etc.

A pesar de todo, la supervivencia fue difícil de conseguir para aquellos que quisieron hacerse un sitio en la industria del automóvil. Cien años después, del casi centenar de marcas que surgieron en los primeros años del siglo XX, poco más de una docena han conseguido sobrevivir. Además, lo han hecho fusionadas en sólo tres grandes grupos industriales: General Motors, Ford y Chrysler.

De los tres, el que ha tenido una historia más clara, con menos avatares, ha sido Ford, compañía que sigue siendo controlada por la familia del fundador. Fundada en 1903, hizo su única anexión en 1922, cuando Edsel Ford, el hijo de Henry, adquirió Lincoln, que se convirtió en la marca de los coches de lujo de Ford. Más tarde, en 1938, Ford decidió lanzar la marca Mercury con el objetivo de que sus modelos llenaran el hueco existente entre los populares Ford y los lujosos Lincoln. Las tres marcas han permanecido hasta hoy.

General Motors nació en 1908 para convertirse en el grupo más poderoso. Su fundador fue William Crapo Durant, un poderoso fabricante de carruajes que compró Buick, marca que había sido fundada en 1902. Ese mismo año se hizo también con el control de Oldsmobile, la más antigua de todas las marcas que todavía sobreviven; Cadillac, fundada en 1902; y Oakland, en 1907, que se convertiría en Pontiac en 1925.

El número de marcas de General Motors se amplió en una más en 1911, cuando Durant le pidió a Louis Chevrolet, uno de sus pilotos de competición, que diseñara un coche que dio origen a la nueva división. En 1927, siendo ya presidente de la compañía Alfred Sloan, el hombre que la consolidó, se lanzó una nueva marca, LaSalle, basada en un diseño moderno y elegante. Sin embargo, en 1940, con la guerra mundial, cesó la producción. General Motors añadió una sexta marca en 1985, Saturn, resultado de un acuerdo con los sindicatos con el fin de producir más barato y con mayor calidad que los japoneses.

Chrysler es el grupo cuya formación ha sufrido más avatares. William Chrysler inició su carrera como ingeniero en Buick, aunque rápidamente fue adquirida por Durant para formar parte de General Motors, de la que Chrysler se convirtió en vicepresidente. Pasó a Overland Willys, a la que salvó de la quiebra antes de adquirir Maxwell y posteriormente Chalmers, dos marcas asentadas en Detroit que pasaban por dificultades financieras. De la fusión de ambas surgió en 1924 Chrysler Motor Corporation.

Cuatro años más tarde, en 1928, adquirió Dodge, que había sido fundada en 1914. Y ese mismo año inventó Plymouth, para establecer un escalón intermedio, como haría Ford con Mercury, entre los populares Dodge y los lujosos Chrysler.

Evolución de Chrysler

Por otro lado, en 1908 nació Willys Overland, la marca que William Chrysler salvó de la desaparición. Tuvo su gran oportunidad en 1940 cuando ganó el contrato para fabricar 16.000 Jeep tomando el prototipo desarrollado por la Bantam, compañía que por su escasa capacidad de producción, no pudo aprovechar la ocasión.


Tras absorber Kaiser-Frazer en 1953, decidió, en 1955, trasladar la producción de turismos a Brasil y Argentina, cuyas instalaciones fueron compradas más tarde por Renault. En Estados Unidos la producción de Jeep siguió hasta que en 1970 fue adquirida por American Motors. Esta fue posteriormente comprada por Renault que la vendió a Chrysler en 1985.

En lo que se refiere a American Motors (AMC), surgió en 1954 tras la fusión de Nash y Hudson que además reactivaron la marca Rambler, nacida en 1900 y desaparecida en 1913. Después de algunos éxitos comerciales en los años 60 y la compra de Jeep, en 1979, llegaron a un acuerdo con Renault que compró la compañía para luego venderla a Chrysler.

Entre los que no sobrevivieron no se puede dejar de mencionar a Packard, la estrella del grupo Studebaker, cuya técnica fue regalada por los norteamericanos a los soviéticos en 1945 para que pudieran fabricar los Zil; el grupo formado por Auburn, Duesemberg y Cord desaparecido en 1937; Stutz, que no pudo pasar de 1935; Reo, que quebró en 1936, sin olvidar al efímero Tucker.

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