15 mayo 2013

Maserati cumple 70 años

Maserati va a cumplir durante el presente año el setenta aniversario como marca. Fue en 1925 cuando los hermanos Alfieri, Bindo, Ettore y Ernesto Maserati, construyeron el primer automóvil con su marca. Aunque realmente hacía ya once años -se cumplió el 80 aniversario hace dos meses- que habían fundado, en Bolonia la Officina Alfieri Maserati, en la que producían coches de competición para otras marcas.

En este tiempo, la compañía ha sufrido numerosas crisis a las que ha sabido sobrevivir. La última, debida a la enfermedad de su anterior propietario, Alessandro De Tomaso, la ha dejado en manos del Grupo Fiat, que parece tener la intención, además de la capacidad, de asegurarle el futuro.

Volviendo a la historia, se podría adelantar otros dieciséis años más, a 1898 concretamente, el auténtico principio de la actividad productiva de los hermanos Maserati, puesto que fue en ese año cuando el mayor de todos ellos, Carlo, produjo el primer vehículo a motor.

Fue una moto que construyó partiendo de una bicicleta a la que dotó de un propulsor monocilíndrico.

El conocimiento de su realización dio lugar a que Fiat le hiciera una oferta de trabajo que aceptó, para después pasar a Biachi, Isotta Fraschini y Junior. Fue al volante de uno de los coches que había concebido para esta última marca con el que sufrió un mortal accidente, recién cumplidos los 30 años.

En 1914, poco después de su muerte, cuatro de sus cinco hermanos, los ya mencionados Bindo, Alfieri, Ettore y Ernesto, decidieron unirse para seguir los pasos de Carlo. En esos momentos, recibieron el encargo de Isotta Fraschini para que construyeran coches de competición. Terminada la Primera Guerra Mundial, en 1919, fue la marca turinesa Diatto la que les contrató y para la que trabajaron hasta el año 1925.

En 1930, la actividad de Maserati se amplió a la construcción de coches para clientes particulares. Ese mismo año se creo la escudería Maserati, lo que dejaba más libertad a Alfieri y a Ernesto para atender sus obligaciones de gestión de la empresa. La demanda fue tan alta que los hermanos Maserati tuvieron que subcontratar la producción de algunos elementos a marcas como Isotta, para la que trabajaron en sus comienzos.

Alfieri Maserati, el titular del negocio, murió a finales de 1932. Ernesto tomó entonces la dirección del mismo, ayudado por Bindo, y los éxitos siguieron, tanto en lo comercial como en lo deportivo.

La Segunda Guerra Mundial puso un paréntesis a esta actividad. El último monoplaza realizado por Maserati, el 4CL, era el coche más competitivo de la nueva reglamentación para Grandes Premios y de nuevo fue escogido por los mejores pilotos de la época. En esos momentos, Ernesto y Bindo seguían trabajado en la dirección industrial de Maserati aunque ya no era de ellos. En 1937 habían vendido la empresa al industrial Adolfo Orsi.

Bajo el control de la familia Orsi, Maserati conoció años de esplendor en la década de los 50 y 60. Adolfo Orsi y su hijo Omar aceptaron gastar mucho dinero en el equipo de competición, en el intento de batir a Ferrari.

En 1957, después de que Juan Manuel Fangio consiguiera el título mundial de Fórmula 1 para Maserati, batiendo al fortísimo equipo Ferrari, liderado por Mike Hawthorn y Peter Collins, la marca se retiró de la competición. Pero fue una retirada falsa, porque siguió produciendo coches para las carreras de Sport Prototipos -los célebres Maserati Birdcage modelo 60, 61, 63 y 65, que se produjeron entre 1958 y 1965- e incluso motores para la Fórmula 1, que utilizó Cooper en 1966 y 1967.

Para entonces, los hermanos Maserati habían dejado la compañía. Su marcha se produjo en 1948, poco satisfechos del traslado de la fábrica de Bolonia a Módena. Tras la salida de la marca que lleva su nombre, fundaron Osca, bajo la que siguieron produciendo coches de competición y trabajando en este terreno para otras marcas como Gordini (más tarde sería Renault) y Fiat.

En esa época entró en contacto con ellos un piloto de origen italoargentino: Alessandro De Tomaso, y una piloto norteamericana, Elizabeth Heskell, que más tarde se convertiría en la señora De Tomaso. Los Maserati vendieron Osca al conde Agusta en 1966.

Volviendo a Maserati, en 1967, los Orsi firmaron un acuerdo de colaboración con Citroën para suministrarle motores de alta cilindrada. Dos años más tarde, en 1969, y mientras se presentaba en el Salón de Ginebra el modelo SM, el primero con motor Maserati, Citroën anunció la compra de la firma italiana.

Fue un acuerdo efímero, pues al ser adquirida Citroën por Michelín, tras la crisis de la primera en 1973/1974, esta marca se desprendió de Maserati, que quedó en situación de suspensión de pagos.

Fue entonces cuando llegó Alessandro De Tomaso, que pactó con el Gobierno italiano y los sindicatos la toma de control de una serie de industrias arruinadas como Maserati, Innocenti, Guzzi, Bennelli, Morini, etc.

De Tomaso lanzó a finales de los 70 el Biturbo, que ha dado origen a todos los nuevos Maserati y a la recuperación de la marca. No obstante, en 1989, De Tomaso vendió el 49% de Maserati a Fiat, y hace dos años, después de sufrir una embolia, el resto.

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