16 mayo 2013

Ferrari es un mito ninguna marca nos supera

Luca di Montezemolo ha sido siempre el hombre más joven en todos los cargos que ocupó a lo largo de su vida. A eso le ayudó, sin duda, el hecho de que este hombre rubio, de grandes cabellos, ojos azules y nervios a flor de piel, estuviese relacionado con Umberto Agnelli a través de su primera esposa. A sus 47 años preside los destinos de Ferrari, después de haber desempeñado todo tipo de puestos y cargos.

Pregunta.-¿Qué diferencias hay entre la compañía Ferrari de hoy y la de hace veinte años?

Respuesta.-Todo es diferente. Hay diferencias de cultura, de métodos de trabajo, de aproximación a la clientela. Las aspiraciones de los clientes han cambiado.

P.-¿En qué sentido?

R.-Los consumidores son más individualistas y piden que se les trate de una forma personalizada.

P.-¿A qué se debe la atracción que ejerce la marca Ferrari?

R.-Seguramente a que es la marca que acumula el mayor número de éxitos en F.1, por delante de McLaren, pero siempre con un motor de la misma marca. Ferrari es también la marca que ofrece un coche muy especial por su tecnología, su diseño único y su excitante conducción. A mi juicio, ninguna otra marca nos iguala.

P.-Hay toda una mitología Ferrari.

R.-Sí. El mito Ferrari es tremendamente fuerte. Sólo los Ferrari se exponen en los museos. Pero el mito no lo es todo. Hay que insitir en la tecnología punta de los Ferrari. Los últimos modelos tiene una nueva linea aerodinámica con el fondo plano de la F.1, doble suspensión, una dirección que cambia según la velocidad y una nueva transmisión. Y además, hay Ferraris para todos los gustos. ¿Mito? Sí, pero justificado y basado en la tecnología. Por eso, nuestro papel es mantener a cualquier precio el mito Ferrari.

P.-Da la sensación de que han reducido su capacidad de fabricación.

R.-Hemos fabricado 2.750 coches en 1994, frente a los 4.700 de 1991 y contábamos -creo que equivocadamente- llegar hasta los 5.000. Yo reduje este objetivo, fijándolo en 3.000, un total que debe permitirnos conservar nuestra exclusividad y tratar a nuestros clientes como se merecen. Esto nos permitirá, además, el que no haya demasiados Ferraris de ocasión en el mercado.

P.-¿La reducción de la fabricación irá acompañada de un alza en los precios de los Ferrari?

R.-Ferrari siempre ha sido una marca cara. En cualquier caso, siempre seremos fieles a la tradición.

P.-Porsche quiere seguir siendo «exclusivo» con una producción anual de 30.000 unidades.

R.-Ese es su problema. Para nosotros, el número máximo es de 3.000.

P.-¿Ferrari ha perdido ya dinero?

R.-Sí, pero hace mucho tiempo. Durante la última crisis nos hemos mantenido. Simplemente, hemos reducido nuestros plazos de entrega, que normalmente son de seis meses.

P.-¿Qué porcentaje de sus presupuestos consagran a la competición?

R.-Estamos dando trabajo a 1.700 personas, de las que 300 se dedican a la competición deportiva. Creo que no consagramos más del 10% de nuestro presupuesto a las carreras.

P.-¿Es posible imaginar que Ferrari pueda abandonar un día la competición?

R.- No.

P.-¿Las derrotas en las carreras se dejan sentir en los resultados comerciales de la marca?

R.-En absoluto. En cambio, la competición contribuye a nuestro mito, independientemente de los resultados que obtengamos.

P.-¿Qué hace usted para mejorar los éxitos de la escudería?

R.-Sabiendo el nivel en el que nos encontrábamos hace un año, podemos estar plenamente satisfechos. En 1994, hemos logrado 5 podiums y una victoria en Alemania. Estuvimos en la cabeza de carrera en Monza, en Suzuka y Adelaida. Todo esto quiere decir que volvemos a ser competitivos. Hemos dado un gran paso adelante. Sólo nos queda ser más regulares y ganar más a menudo.

P.-¿Ha contratado usted personalmente a Jean Todt?

R.-Sí, yo lo contraté.

P.-¿Cuál es la duración de su contrato?

R.-Tres o cuatro años, pero me gusta tanto que puedo decir que tiene un contrato vitalicio con nosotros. El, por su parte, quiere a Ferrari y, además, es simpático, trabaja como un mulo y es un hombre fiel, como lo prueban sus 13 años con Peugeot.

P.-¿Cree que tienen futuro los fabricantes de coches deportivos?

R.-Sí, si tienen tecnología punta, una cifra de fabricación razonable, una buena reputación y una implantación internacional.

P.-¿Quiénes son sus competidores?

R.-Porsche, Mercedes, Jaguar, Aston Martin...

P.-¿No teme que en una época como ésta, en la que ya no hay «coches malos», los generalistas intenten penetrar en sus dominios con coches mucho menos caros?

R.-Con una producción anual de 3.000 coches, siempre habrá gente dispuesta a soñar con un Ferrari. Eso no quiere decir, que nos vayamos a dormir en los laureles. Lucharemos. De todas formas, los intentos que los generalistas han hecho en nuestro terreno han fracasado.

P.-¿Cómo va a diferenciar Fiat los Ferrari de los Maserati?

R.-Maserati forma parte de Fiat Auto; Ferrari, no, aunque pertenezca al Holding Fiat. Yo rindo cuentas directamente a Agnelli y a Romiti. Por otra parte, no estoy muy al tanto de la estrategia de Maserati.

P.-¿Cuándo va a abandonar Ferrari para volver a Fiat?

R.-He optado por Ferrari para siempre.

P.-¿Ha pedido que le enviasen a Ferrari o se lo han propuesto?

R.-Me lo propusieron.

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