El Jaguar E-Type que Chip Foose tardó más de dos años en transformar y acabó escondiendo 525 CV bajo una obra de arte

 Hay coches que envejecen.

Otros se convierten en clásicos.

Y después está el Jaguar E-Type, uno de esos automóviles sobre los que tocar una sola línea de la carrocería puede provocar que media comunidad de aficionados empiece a buscar antorchas.

Precisamente por eso tiene mérito lo que hizo Chip Foose con el coche de la fotografía.

No es un nuevo Jaguar inspirado en el E-Type ni una recreación moderna. Es un Jaguar E-Type Roadster de 1974 profundamente transformado por Foose Design y presentado en el SEMA Show de Las Vegas de 2019.

Y cuanto más lo miras, más empiezas a comprender por qué tardaron más de dos años en terminarlo.

jaguar verde

El problema de mejorar algo que ya era precioso

El Jaguar E-Type nació en 1961 y su silueta acabó convirtiéndose en una de las más reconocibles de toda la historia del automóvil.

Capó interminable.

Habitáculo retrasado.

Ruedas de radios.

Una cintura bajísima.

Y unas proporciones que parecen haber sido dibujadas sin utilizar ninguna regla aburrida.

Por eso Chip Foose tenía un problema bastante serio.

¿Cómo modificas un E-Type sin estropear precisamente aquello que lo convirtió en un icono?

Su solución fue no intentar reinventarlo.

Foose partió de un E-Type Serie 3 Roadster de 1974 y modificó prácticamente toda la carrocería, pero procurando que el resultado siguiera pareciendo inmediatamente un Jaguar.

Y esa posiblemente sea la parte más interesante del proyecto.

A primera vista parece simplemente un E-Type especialmente bonito.

Después empiezas a mirar.

Y descubres que casi nada está exactamente donde estaba antes.

Ese color tampoco existe por casualidad

Uno de los detalles que más llama la atención en las fotografías es el tono de la carrocería.

No es el clásico British Racing Green.

Foose Design creó específicamente para este proyecto una pintura personalizada denominada Palm Copper, realizada con Glasurit. Dependiendo de cómo incide la luz puede parecer verde oliva, cobre, bronce e incluso ligeramente dorada.

Es precisamente el tipo de color que probablemente sería imposible describir correctamente a la Guardia Civil cuando te preguntara:

—¿De qué color era el coche?

—Pues mire... depende de dónde estuviera el sol.

El contraste con el interior de cuero en tono coñac termina de hacer el resto.

Elegante sin parecer antiguo.

Lujoso sin intentar convertirse en un salón victoriano.

Chip Foose modificó mucho más de lo que parece

Foose es conocido precisamente por realizar modificaciones que no siempre resultan evidentes hasta que comparas el coche con el original.

En este Jaguar se remodelaron los guardabarros delanteros, los paneles posteriores y la tapa del maletero. También se alargaron los faldones laterales y se rediseñaron los paragolpes delantero y trasero.

La tapa del maletero fue alargada aproximadamente cinco pulgadas, unos 12,7 centímetros, ayudando a que la parte posterior resulte todavía más estilizada.

También cambió la parrilla.

Los faros.

Los pilotos posteriores.

Las entradas de ventilación.

El parabrisas y su marco.

E incluso el capó recibió una nueva toma de aire realizada a medida.

Es decir, alguien podría contemplarlo durante cinco minutos y pensar:

“Qué bonito está ese Jaguar restaurado”.

Mientras tanto, el equipo que trabajó en él probablemente estaría intentando contener las lágrimas.

Las ruedas parecen de radios, pero hay truco

Las enormes llantas son otro de los elementos que inmediatamente llaman la atención.

Foose quería mantener una referencia a las tradicionales ruedas de radios del Jaguar E-Type, pero no instaló unas simples llantas clásicas.

Diseñó unas ruedas específicas mecanizadas mediante CNC para aparentar una estructura de radios, combinando una estética tradicional con dimensiones mucho más modernas.

Motor Authority señala que se utilizaron llantas de 20 pulgadas, acompañadas por neumáticos Pirelli P Zero.

¿Son demasiado grandes para un Jaguar de los años setenta?

Los puristas probablemente dirán que sí.

Pero los puristas también suelen enfadarse cuando alguien cambia una abrazadera que no corresponde exactamente al mes de fabricación.

Hay que dejarles su espacio.

Y entonces Foose abrió el capó

Hasta aquí podríamos pensar que estamos simplemente ante un ejercicio de diseño.

Pero debajo de ese interminable capó ocurre algo mucho más polémico.

El E-Type Serie 3 salió originalmente de fábrica con un V12 Jaguar de 5,3 litros.

Foose lo eliminó.

Y colocó en su lugar un enorme motor estadounidense.

Concretamente un Chevrolet Performance LS376/525 V8 de 6,2 litros y 525 CV.

Un Jaguar británico con un corazón Chevrolet.

En algún lugar de Inglaterra acaba de caerse una taza de té.

Pero la elección tiene bastante lógica dentro del concepto restomod.

El LS ofrece mucha potencia, dimensiones relativamente contenidas y una enorme disponibilidad de componentes.

Y 525 CV son bastantes más de los que tenía aquel E-Type cuando salió de fábrica.

Tampoco lleva cambio manual

Aquí quizá perdamos definitivamente a algunos románticos.

El V8 está asociado a una caja automática 4L60E de cuatro velocidades.

Puede parecer poco sofisticada comparada con una moderna transmisión de ocho o diez relaciones.

Pero el objetivo del coche nunca fue convertirse en un superdeportivo obsesionado con arañar décimas en Nürburgring.

Foose lo planteó como un elegante roadster para dos ocupantes, tremendamente potente pero diseñado también para poder utilizarse con comodidad.

Algo así como conducir hacia la Costa Azul mientras intentas fingir que no sabes que absolutamente todo el mundo está mirando tu coche.

525 CV obligan a tocar algunas cosas más

Naturalmente, duplicar aproximadamente la potencia original y esperar que todo lo demás continúe funcionando igual habría sido optimista.

Foose Design también modificó la suspensión, los frenos y el sistema de escape.

La parte trasera termina además en cuatro salidas de escape integradas específicamente para el proyecto.

No sabemos cuánto equipaje cabe.

Pero sabemos perfectamente dónde han decidido invertir las prioridades.

coche jaguar

El interior parece más antiguo de lo que realmente es

Curiosamente, mientras el exterior introduce detalles modernos, Foose decidió simplificar el habitáculo.

El E-Type original podía tener un salpicadero bastante cargado de instrumentos e interruptores.

Aquí se diseñó un nuevo tablero con los principales relojes Smiths agrupados delante del conductor, acompañado por un volante de madera y cuero color coñac.

El resultado recuerda incluso a algunos deportivos británicos de finales de los años cincuenta.

Es limpio.

Sencillo.

Y extraordinariamente bonito.

Nada de una pantalla de 15 pulgadas preguntándonos si aceptamos las cookies antes de arrancar.

El coche tardó más de dos años en estar terminado

Uno de los datos que mejor permite entender este proyecto es el tiempo.

Foose y su equipo trabajaron durante más de dos años en la transformación antes de mostrarla públicamente en el SEMA Show de 2019.

Y viendo la cantidad de elementos fabricados o modificados específicamente para el coche, se entiende.

No consiste simplemente en pintar un Jaguar, instalar unas ruedas grandes y colocar un V8.

Hay que conseguir que todas las modificaciones parezcan pertenecer al mismo automóvil.

Eso es bastante más difícil.

¿Es sacrilegio modificar así un Jaguar E-Type?

Aquí empieza la discusión divertida.

Un purista podría argumentar que un E-Type debería conservar su motor Jaguar, sus ruedas originales y las proporciones exactamente tal y como salieron de Coventry.

Y no le faltaría razón si estamos hablando de preservar un automóvil históricamente excepcional.

Pero los restomod plantean otra filosofía.

Conservar el diseño y la personalidad de un clásico mientras se mejoran prestaciones, frenos, suspensión, fiabilidad y facilidad de utilización.

El propio proyecto de Foose pretendía mantener la elegancia del E-Type mientras lo convertía en un roadster de mayores prestaciones.

Y viendo el resultado, cuesta acusarle de haber destrozado el coche.

Puede gustarnos más o menos.

Pero destrozarlo, desde luego, no.

Un Jaguar que parece diseñado ayer

Quizá esa sea la verdadera razón por la que este coche sigue sorprendiendo tantos años después de su presentación.

Debajo encontramos tecnología americana.

Las ruedas son modernas.

La carrocería ha sido ampliamente modificada.

Los frenos y la suspensión no son los originales.

Y, sin embargo, cuando lo miramos seguimos viendo inmediatamente un Jaguar E-Type.

Eso dice mucho del trabajo de Foose.

Pero también dice todavía más del diseño original.

El E-Type empezó a fabricarse en 1961.

Más de seis décadas después, basta bajar un poco la carrocería, limpiar determinadas líneas y añadir algunos detalles modernos para que vuelva a parecer un automóvil futurista.

Hay diseños que pertenecen a una época.

Y hay otros que simplemente se niegan a envejecer.

Probablemente no hacía falta mejorarlo

Y quizá ahí esté lo divertido.

Nadie necesitaba un Jaguar E-Type de 525 CV.

Nadie necesitaba unas enormes llantas de aspecto clásico mecanizadas por CNC.

Nadie necesitaba dedicar más de dos años a rediseñar pequeños detalles de un automóvil que ya era considerado uno de los deportivos más bellos jamás fabricados.

Pero tampoco necesitábamos el Jaguar E-Type original.

Y aun así, qué suerte que alguien decidiera fabricarlo.

Chip Foose tomó uno de esos coches que muchos considerarían intocables y se hizo una pregunta peligrosa:

¿Y si pudiéramos hacerlo todavía más especial?

Después puso un Chevrolet V8 de 525 CV debajo del capó.

Porque hay preguntas que solo pueden contestarse con cierta falta de respeto.

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