Por qué chirrían los frenos del coche y cuándo debes preocuparte
Vas tranquilamente por la ciudad, pisas el freno en un semáforo y suena un chirrido agudo que hace que todo el mundo se gire. Te da vergüenza, pero sobre todo te queda la duda. ¿Es grave o no pasa nada?
No todos los ruidos de frenos son iguales. Algunos son normales y desaparecen solos. Otros son un aviso de que algo se está gastando. Y hay uno que significa que tienes que ir al taller ya.
Aquí te explicamos cómo distinguirlos.
Cómo funcionan los frenos, en dos líneas
En cada rueda hay un disco metálico que gira con ella. Cuando pisas el pedal, una pinza aprieta dos pastillas contra ese disco y el rozamiento frena el coche. Las pastillas están hechas para gastarse poco a poco, y los discos también se desgastan, aunque más despacio.
Casi todos los ruidos vienen de ese contacto entre pastilla y disco.
Chirrido por la mañana o después de llover
Si el coche ha pasado la noche fuera, ha llovido o hay mucha humedad, los discos se cubren de una capa fina de óxido. Las primeras frenadas la limpian y suenan raras, con un chirrido o un roce.
Es normal. Si el ruido desaparece después de frenar unas cuantas veces, no tienes que hacer nada.
Chirrido agudo y constante al frenar
Si el pitido aparece siempre que frenas, aunque el coche esté seco y caliente, lo más probable es que las pastillas estén llegando al final de su vida.
Muchas pastillas llevan una pequeña lengüeta metálica que roza el disco cuando queda poco material. Ese roce produce precisamente un chirrido agudo. Está hecho a propósito, para avisarte de que toca cambiarlas.
Qué hacer. Pide cita en el taller en los próximos días. Todavía no es una emergencia, pero no lo dejes pasar semanas.
Roce metálico, como de hierro contra hierro
Este es el ruido que no puedes ignorar. Un sonido grave y áspero, como si arrastraras algo metálico, suele significar que la pastilla se ha gastado del todo y el soporte metálico está rozando directamente contra el disco.
Además de frenar mucho peor, en ese momento el disco se está rayando y estropeando. Lo que habría sido un cambio de pastillas, una de las reparaciones más baratas del coche, se convierte en cambiar pastillas y discos.
Qué hacer. Ve al taller cuanto antes y conduce con mucha precaución hasta llegar.
Chirrido con pastillas recién cambiadas
Si acabas de cambiar las pastillas y suenan, puede ser normal durante los primeros cientos de kilómetros, mientras se asientan y se adaptan al disco.
Si el ruido sigue pasado ese tiempo, puede que falte grasa especial en la parte de atrás de las pastillas, que no estén bien montadas o que el disco estuviera demasiado gastado para unas pastillas nuevas. Vuelve al taller que te hizo el cambio y coméntaselo.
Vibraciones en el pedal o en el volante
Si al frenar notas que el pedal tiembla o el volante vibra, sobre todo bajando a cierta velocidad, el problema suele estar en los discos. Con el calor de frenadas fuertes y repetidas se pueden deformar ligeramente, y la pastilla deja de apoyar de forma uniforme.
Qué hacer. Que te los revisen. A veces se pueden rectificar y otras hay que cambiarlos.
El coche se va hacia un lado al frenar
Si al frenar el coche tira a la derecha o a la izquierda, una de las ruedas está frenando más que la otra. Puede ser una pinza agarrotada, una pastilla mal gastada o un problema con el líquido de frenos.
No es un ruido, pero es una señal igual de importante. En una frenada de emergencia te puede hacer perder el control.
Pedal blando o que baja más de la cuenta
Si notas que tienes que pisar el freno más a fondo que antes, o que el pedal está esponjoso, mira el nivel del líquido de frenos. El depósito está bajo el capó y tiene marcas de mínimo y máximo.
El líquido de frenos absorbe humedad con el tiempo y pierde eficacia. Por eso se recomienda cambiarlo cada dos años aproximadamente, aunque el nivel esté bien. Revisa lo que indica el manual de tu coche.
Cada cuánto conviene revisar los frenos
No hay una cifra fija, porque depende mucho de cómo conduzcas. Quien conduce por ciudad, con atascos y frenadas constantes, gasta las pastillas mucho antes que quien hace autovía.
Lo más práctico es pedir que te los miren en cada revisión o cambio de aceite. Es rápido y te avisan antes de que el problema crezca.
En invierno, todavía más importante
Con lluvia, hielo y carreteras mojadas, unos frenos en mal estado son mucho más peligrosos. Si estás poniendo el coche a punto para el frío, échale un vistazo a nuestra guía sobre cómo preparar el coche para el invierno sin gastarte de más.
Y recuerda que si un ruido te genera dudas, siempre es más barato preguntar a tiempo que esperar a que la avería sea mayor.





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