Mohamed VI tiene los dos únicos Laraki Sahara del mundo, una bestia marroquí de 1.550 CV

Hay coches exclusivos y después está el Laraki Sahara.

Porque conducir un Ferrari, un Lamborghini o incluso un Bugatti puede llamar bastante la atención. Pero existe un nivel todavía superior de exclusividad: tener un coche del que solo se han construido dos unidades en todo el planeta.

Y las dos están vinculadas al mismo propietario: Mohamed VI, rey de Marruecos.

El Laraki Sahara desarrolla nada menos que 1.550 CV, lleva un enorme motor V8 de origen Chevrolet Corvette y cuesta más de dos millones de dólares por unidad. El Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, que llegó a exponer uno de ellos, confirma que únicamente se construyeron dos ejemplares y que pertenecen a la colección del monarca marroquí.

Definitivamente, no estamos hablando del coche que uno compra porque necesita algo práctico para ir al supermercado.

coche del rey de marruecos

Laraki Sahara, un hiperdeportivo nacido en Marruecos

Lo primero que hace especial al Sahara es precisamente su procedencia.

Laraki Automobiles es una firma marroquí fundada en 1999 y con sede en Casablanca, dedicada a crear deportivos extremadamente exclusivos. Antes del Sahara ya había sorprendido con modelos como el Fulgura, el Borac y el espectacular Epitome.

La marca nació alrededor de Abdesslam Laraki, diseñador y empresario marroquí que también ha trabajado en el diseño de yates.

Su filosofía nunca parece haber sido fabricar muchos coches.

Más bien fabricar coches que hagan que alguien pregunte:

“¿Pero qué demonios es eso?”

Y con el Sahara lo consiguió.

1.550 CV debajo del capó

Si el diseño ya resulta llamativo, la mecánica tampoco se queda precisamente corta.

El Laraki Sahara utiliza un V8 de 7,0 litros procedente del Chevrolet Corvette, profundamente modificado y sobrealimentado para alcanzar los 1.550 CV de potencia.

Mil quinientos cincuenta.

Para poner la cifra en perspectiva, probablemente sean bastantes más caballos de los necesarios para llegar a tiempo a una comida familiar.

Según los datos mostrados por el Petersen Automotive Museum, el Sahara puede acelerar de 0 a 60 mph en menos de 3,5 segundos. El museo también recoge una velocidad máxima estimada de 248 mph, aproximadamente 399 km/h, resultado de una simulación realizada por Dallara.

Aquí hay que hacer una precisión.

Otros medios han publicado una velocidad máxima de 310 km/h, por lo que las cifras disponibles públicamente no coinciden. Al no tratarse de un automóvil producido en serie y existir únicamente dos ejemplares, tampoco abundan precisamente las pruebas independientes de prestaciones.

Solo existen dos y Mohamed VI tiene los dos

Aquí llega probablemente lo más sorprendente de toda la historia.

No estamos ante una serie limitada de 100 coches.

Ni 50.

Ni siquiera 10.

Se construyeron dos Laraki Sahara.

El Petersen Automotive Museum identifica el ejemplar que expuso en 2022 como perteneciente a la colección de Su Majestad Mohammed VI, rey de Marruecos, y señala expresamente que el número total fabricado fue de dos unidades.

Distintos medios especializados y publicaciones posteriores atribuyen también ambos ejemplares al monarca marroquí.

Eso convierte la situación en algo bastante peculiar.

Aunque tengas el dinero, no puedes entrar mañana en un concesionario y comprar otro.

No hay otro.

Más de dos millones de dólares por coche

La exclusividad tiene precio.

Y en este caso lleva bastantes ceros.

El Petersen sitúa el precio del Laraki Sahara por encima de los 2 millones de dólares por unidad.

Eso supone que una pareja de Sahara estaría valorada en más de cuatro millones de dólares tomando esa cifra como referencia.

Pero el dinero probablemente sea lo menos extraordinario.

Hay muchos automóviles actuales cuyo precio supera el millón de euros. Lo realmente difícil de reproducir aquí es la exclusividad.

Puedes tener suficiente dinero para comprarte determinados Ferrari, Lamborghini, McLaren o Rolls-Royce.

Para tener un Laraki Sahara tendrías primero que convencer al propietario de uno de los dos que existen.

Y resulta que ambos caminos llevan al mismo palacio.

Un Corvette que ha dejado de parecer un Corvette

Aunque su gigantesco V8 procede de General Motors, exteriormente el Sahara tiene poco que ver con el deportivo estadounidense.

Su carrocería apuesta por proporciones exageradas, una parte frontal larguísima, enormes entradas de aire, pasos de rueda muy marcados y una zaga que parece diseñada bajo una única instrucción:

que nadie lo confunda con el coche de al lado.

Auto Bild describe además un habitáculo terminado con materiales de lujo y una orientación claramente deportiva.

No pretende ser discreto.

Y tampoco tendría demasiado sentido intentarlo.

Un automóvil de 1.550 CV del que solo existen dos unidades tiene aproximadamente las mismas posibilidades de pasar inadvertido que entrar en una boda montado en helicóptero.

solo hay dos coches como este en el mundo

Una demostración de músculo automovilístico marroquí

El Sahara también tiene otra lectura interesante.

Marruecos se ha convertido durante los últimos años en un importante centro de producción automovilística, aunque Laraki juega en un terreno completamente diferente al de las grandes fábricas que producen vehículos en volumen.

Su objetivo es demostrar que desde Marruecos también puede surgir un automóvil capaz de sentarse en la misma conversación que algunos de los deportivos más exclusivos del mundo.

Laraki lleva persiguiendo esa idea desde comienzos de siglo con proyectos como el Fulgura, presentado en el Salón de Ginebra, el Borac o el Epitome.

El Sahara lleva esa filosofía hasta el extremo.

Producción prácticamente artesanal.

Potencia descomunal.

Precio millonario.

Y dos únicos ejemplares.

¿Es realmente un hiperdeportivo?

Aquí las etiquetas importan bastante menos que las cifras.

El término “hiperdeportivo” no tiene una definición técnica universal que obligue a cumplir una lista exacta de requisitos. Se utiliza habitualmente para describir el escalón más extremo de los superdeportivos por prestaciones, tecnología, precio y exclusividad.

Con 1.550 CV, una producción de solo dos unidades y un precio superior a dos millones de dólares, resulta bastante difícil discutir que el Laraki Sahara juega precisamente en ese territorio.

Lo curioso es que posiblemente nunca lo veamos enfrentándose regularmente a los Bugatti, Koenigsegg o Pagani con los que inevitablemente se le puede comparar.

El Sahara parece tener tanto de automóvil de colección como de máquina creada para buscar récords.

Un garaje en el que tener uno no era suficiente

Los multimillonarios suelen coleccionar cosas difíciles de conseguir.

Arte.

Relojes.

Yates.

Coches clásicos.

Pero Mohamed VI puede presumir de una situación bastante más complicada de igualar.

Cuando alguien le pregunte cuántos Laraki Sahara tiene, puede responder:

Los dos.

Y técnicamente se termina ahí la conversación.

Porque no existe un tercero.

El Laraki Sahara quizá nunca sea tan conocido como un Bugatti Chiron o un Ferrari LaFerrari, pero posee algo que estos difícilmente pueden superar: una exclusividad prácticamente absoluta.

Dos coches.

1.550 CV cada uno.

Más de dos millones de dólares por ejemplar.

Diseñados en Marruecos.

Y los dos asociados a la colección del rey Mohamed VI.

Hay quien compra un coche exclusivo para no encontrarse otro igual en el aparcamiento.

Mohamed VI ha encontrado una solución bastante más efectiva.

Quedarse con todos.

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