14 julio 2014

GLA un coche de lo más atractivo

Aunque el coche de producción ha perdido algo respecto al prototipo que se exhibió en diversos salones, el GLA es un coche muy atractivo. Como casi todos los Mercedes más recientes.

Sus cuatro plazas acogen bien a otros tantos adultos que, de todas formas, deberán estar atentos a su cabeza a la hora de entrar y salir del coche porque, pese a ser un todocamino, es bajo, algo que debería compensarse en ahorro de combustible.

El interior está bien presentado aunque se podría pedir algo más de alegría. Es demasiado simple, por no denominarlo soso. El maletero tiene un buen tamaño. 

Se sitúa entre los más grandes, superando en casi 80 litros al de la berlina Clase A. El equipamiento, en esta versión al menos, es completo. Adecuado al precio del coche, que no es barato precisamente.

El motor diésel de 170 caballos se muestra razonablemente silencioso aunque alguna vibración se aprecia en el interior, particularmente cuando el coche está parado. En marcha, a partir de ciertas velocidades, los retrovisores laterales producen un bufido aerodinámico.

La unidad probada era 4Matic, lo que supone que tienen tracción total. La caja de cambios es automática de doble embrague, de siete marchas. 

Resulta brusca en las dos marchas más cortas, pero suave y muy eficiente en las demás. Descontando la brusquedad inicial, este conjunto de cambio y motor es el motivo de que el coches resulta muy agradable de conducir: dirección suave de tacto pero que no impide un perfecto control del coche, frenos muy eficaces y excelente respuesta del acelerador.

Por cierto que las versiones 4Matic tienen un botón que modifica la respuesta del pedal del acelerador, la caja de cambios automática, la sensibilidad del ABS e incluso la eficacia de iluminación de los faros adaptativos (si los lleva). Hay otro botón en la consola que acciona el control de velocidad de descensos por medio de los frenos.


Por el momento, no se comercializa todavía la suspensión off road que eleva tres centímetros la altura del coche, por lo que este se encuentra un poco limitado en pistas en mal estado. 

En cambio, ese poco más de recorrido de suspensión y los neumáticos de un perfil más alto, lo hacen más confortable que el Clase A y no se aprecian, en conducción normal o incluso rápida, diferencias de comportamiento. 

Tanto es así que por una diferencia de unos 2.000 euros, parece una alternativa más recomendable que la del Clase A 220 D. Junto con esas prestaciones prácticamente iguales dispondrán de más confort, más amplitud, una silueta más a la moda y la seguridad de la tracción total.

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