10 febrero 2017

Isabel Preysler una vieja con ardores

De vez en cuando vuelven las Isabeles. No son apariciones arbitrarias, porque ellas miden mucho sus tiempos y cuidan el efecto sorpresa para no devaluarse. Hoy las nombro siguiendo riguroso orden alfabético, aunque su rivalidad es estrecha hasta en eso: Pa-ntoja y Pr-eisler. Pantoja se ajustó al momento facilitado por Julián Muñoz, alias «ese hombre», que gozó de permiso carcelario y se encerró con su amada en el feudo malayo de La Pera (limonera). La entrevista de Chelo García Cortés, fiel guardiana de las esencias de la folclórica, ha sido la única novedad que nos ha deparado el encuentro, aunque de ser ciertas las declaraciones de la Panto, tendremos culebrón para rato (yo que tú me haría unos análisis, reina).


Vistiendo un alegre modelo ad-lib (manda huevos), con el cuerpo recostado en un sillón de mimbre y la línea del mar al fondo, Isabel está guapa de cojones (o sea: de photoshop). Pero sus declaraciones son aire y van al aire. Las folclóricas siempre ofrecen una versión impostada de la vida y ella no quiere ser menos. Ahora, con Julián de nuevo en chirona, Pantoja respira otra vez tranquila.

Respecto a Preysler S.L., hoy comprendo por qué no acudió la otra noche a la presentación de sus joyas preferidas: estaba concentrada organizando la puesta en escena del spot viviente que ha protagonizado esta semana. Y es que Isabel se ha quitado (o la han quitado) de los bombones elegantes, pero mantiene los baldosines y las joyas, y acaba de incorporar un maquillaje a su lista de patrocinadores. Para ser imagen de marca hay que dosificar las apariciones, distanciarlas y crear expectativas. El último milagro de Preysler fue hace un par de semanas en la portada de Hola: un posado familiar en el que hasta Boyer lucía photoshop facial (inciso: con las prisas de la edición, a los de la revista se les olvidó plancharle el cuello). A las niñas, en cambio, les pusieron un par de añitos más para que el conjunto resultara uniforme y favorable para mamá.

Resumiendo: días preyslerianos. Isabel se mata a trabajar (ella siempre saca para sus gastos), ofreciendo a las cámaras un rostro progresivamente occidentalizado. Su última adquisición, la nariz griega (antes fue americana y, más antes, filipina), le sienta sttupendamente. Ya no necesita nada más. El tiempo que no invierte en posar lo invierte en mimar a los dos hombres que más le han cambiado la vida: Miguel Boyer y Giorgio Armani.

Gracias a Hola y a las Isabeles he redescubierto a Ivana Trump, que se ha casado por cuarta vez sin necesidad de que una marca le patrocine el vestido. Ella sí que sabe. Para la ocasión Ivana ha elegido a un tal Rossano Rubicondi, actor, modelo, bailarín y chulazo italiano. 

La boda era lo más de lo más. A saber: lo más abundante, lo más cursi, lo más hortera, lo más florido y lo más lujoso. Fue en Palm Beach, en la casa Mar-a-Lago, residencia de Marjorie Merryweather Post, heredera de la fortuna de los Corn Flakes (no es el nombre de una familia, sino el de unos cereales para el desayuno). Bosques de columnas, arcos dorados y estucos de opereta. Y ahí, plantada en medio, una tarta de casi 300 kilos a juego con los bosques de columnas, los arcos, los dorados y los estucos de opereta. Hubo de todo, hasta un toque solidario: el pastel que sobró fue regalado a los pobres de un hospital.

Alucino. En las invitaciones se pedía a las invitadas que llevaran traje largo de color pastel, a excepción del rosa y el amarillo, colores elegidos por la novia y su hijita Ivanka. El resultado era digno de una película de Disney. Nada de sobriedad, nada de Armani. Explosión de guipures, tafetanes y botox. La prota eligió para la ceremonia un traje imperio reinventado (parecía Josefina Bonaparte en un musical de Las Vegas), pero la confirmación de que todo es susceptible de empeorar fue el vestido del baile, un sueño en guipur rosa por el que mataría cualquier travesti de Chueca.

Para constrastar, los hombres iban de blanco, como en las white parties del Circuit. En una foto aparecen todos en fila: mullidos, sonrientes, comestibles, con los cogotes encendidos como los pavos de Acción de Gracias.

Había que hacer patria y la hice. El consejo regulador del cava nos convocó a la presentación de la nueva imagen (del cava, se entiende) y allá que fui. J. L. Mathieu me había dicho «estarán los tuyos» y no pude contener la curiosidad. ¿Los míos? Luego me di cuenta de que se refería a los catalanes, pero en ese momento no caí. Tras el brindis se me apareció Carlos Espinosa de los Monteros sin cochecito de golf y con la soga (corbata) al cuello. Nos saludamos como si nada (en temporada baja, él y yo sabemos hacernos los suecos) y departimos con Omar Azziman, embajador de Marruecos en España, que no estaba allí para beber sino más bien para olvidar. Junto al embajador, su señora, la embajadora consorte, más la embajadora viuda (Chávarri, madrastra de Marta) y, a continuación, Cristina Barrios (embajadora en misión especial para el cambio climático) y Rosa María Mateo, embajadora de su mismidad (desde que se retiró, está que se sale de guapa). Había también un secretario de Estado, una arquitecta, un humorista, un ex torero. Y Gema Ruiz Cuadrado, esa chica que vive a bordo de un traje de cóctel.

Los catalanes están preocupados por el agua (del Ebro: toco madera), pero la burbuja cura todas las preocupaciones. Cuando el cava viene a Madrid, la conciliación triunfa. Una de las mejores embajadoras de Barcelona en Madrid es Mar Raventós. Ella no estaba el otro día, pero apenas se notó: Mar siempre deja huella. Los fotógrafos tuvieron sobredosis de glamour: Nuria March, María García de la Rasilla, Sisita Milans del Bosch, Manolo Guasch, Silvia Polakov, Boris Izaguirre, los Romanones. Todos monísimos. 

19 enero 2017

Carolina Herrera,los perfumes huelen a los recuerdos

Si la perfección tuviese un nombre de mujer, este sería Carolina (de apellido Herrera). Amable, distante, educada, atractiva, tercera hija de la diseñadora de origen venezolano Carolina Pacanins de Herrera y primera de su padre, Reinaldo Herrera, el segundo marido de la diseñadora; o sea que ella, la protagonista de esta entrevista, es la genuina Carolina Herrera.

Cosmopolita, empresaria, madre ejemplar, elegante, culta… Su curriculum y su actitud hacen presagiar que una se encuentra casi ante una deidad. Claro, que ya sabemos que estas no existen. Por tanto, poco a poco.


Carolina se abriga tras la sesión de fotos y antes de comenzar la charla aclara a sus agentes: "A mí se me puede preguntar de todo". Esto promete. No podría esperarse algo diferente de una mujer moderna, nacida en Caracas y crecida en Nueva York, en lo más granado de Manhattan, y que luego, avatares del destino, se casó con un torero, Miguel Báez, el Litri, miembro de una saga de matadores, y se instaló en Madrid.

Quizás, así de pronto, esto sea lo que más me ha chocado de su biografía. Una joven tan mundana contrae matrimonio con un torero, profesión (o afición) que representa a uno de los mundos más tradicionales y cerrados que puedan imaginarse. Y con él, con Miguel, tiene tres hijos de nombres griegos, en realidad, solo las niñas remiten a la Grecia clásica, Olimpia, la mayor, de ocho años, y Atalanta, la pequeña, de cuatro. En el medio queda Miguel, que ha cumplido siete y, él sí, se llama como su padre. "Desde pequeña", me cuenta Carolina con un acento seseante y firme, que denota su origen, "soy una gran amante de la mitología griega y por eso elegí esos nombres para mis hijas. Luego supe que Atalanta es uno de los leones de la diosa Cibeles, ¡bien madrileño, por tanto!"

Y Carolina relata con entusiasmo su vida de estudiante en la Universidad Rockefeller de Nueva York, donde se graduó en biosicología y bioquímica, y de su gusto por investigar e incluso recuerda su inclinación hacia la medicina forense; y de cómo conoció a un director de cine que le ofreció trabajo y eso marcó su futuro, porque cambió la medicina por el cine; mientras, trabajaba también con su madre en el área de los perfumes, donde dirigió el lanzamiento de una de las marcas señeras de la firma, 212. Y habla de las ciudades en las que vivió, California, Los Ángeles... y de cómo escribió un guión viajando durante tres meses en una caravana que atravesaba Estados Unidos de Este a Oeste, y que a cambio de ese trabajo obtuvo la cámara para filmar un documental en España. Y vibra, y relucen sus ojos al recordar aquellos años de juventud.

Y cámara en ristre llegó a España para rodar un documental sobre el mundo del toreo, conoció a su marido, se afincó en este país. Un cambio bien radical.
Fue un proyecto que hice con mi amiga Victoria, que andaba indagando sobre sus ancestros; durante cinco años seguimos el proceso vital de unos niños que soñaban con ser toreros. Ni siquiera había ido a una corrida antes, solo sé que recuerdo aquel tiempo con fascinación.

- ¿Qué fue lo que atrapó de ese ambiente torero a la joven cosmopolita americana?
Conocí ese mundo por dentro y de una forma muy distinta a como lo pintan los estereotipos. No viví un ámbito cerrado y asfixiante, al contrario, nos abrieron las puertas y traté con gente generosísima. Y no creo que me atrapase nada en especial, excepto la magia de un mundo desconocido.

Miguel, su marido, no tenía papel en ese documental; lo conoció a través de una amiga de su madre "y ni nos echamos cuentas", dice. Lo suyo no fue un amor a primera vista, tardaron cuatro años en fraguar su relación sentimental. Ella tenía otro novio y vivía a caballo entre Los Ángeles y Sevilla, y además continuaba su labor en el área de fragancias de Carolina Herrera.

- Y pasó a ser mujer de torero, casi un título. Una piensa en Isabel Pantoja y la imagina en las antípodas suyas...
Cuando empecé a salir con Miguel, él llevaba tres años retirado de los ruedos, por tanto no he representado el papel de la mujer del torero. Y conozco a otras casadas con torerazos que son como yo. El estereotipo quedó anclado en la época de Dominguín.

- ¿Qué fue lo que la enamoró de él?
Es supernatural [y lo dice enfatizando y alargando el super] y eso me encanta. No tiene dobleces, lo que ves es lo que hay, posee un sentido del humor fantástico y algo de misterio; no lo da todo de inmediato, algo que también me gusta... Vas descubriéndole poco a poco...

- Vaya declaración de amor. ¿Se lo ha dicho alguna vez así?
Ni Miguel ni yo somos muy dados a escribirnos cartas o decirnos estas cosas. Pero he de confesar que mi marido es una persona a la que quieres más cada año que pasamos juntos, y no al contrario, como ocurre a veces. Cada día me sorprende con cosas especiales.

Carolina Herrera, directora creativa de fragancias de la firma Carolina Herrera, ha confesado que los perfumes huelen a los recuerdos. Pensaba que quizá alguno emane el olor de ese Nueva York de su juventud, cuando sus padres eran asiduos del legendario local Studio 54, donde se daban citas las estrellas y la jet set americana y europea de los años 70.

- ¿Conserva un olor de aquel tiempo?
No. Unos perfumes son recuerdos concretos y otros simbólicamente. Yo iba a Studio 54 con 16 años y conservo una sensación: ¡debía mentir a mis padres para ir! Para ellos, aquel mundo era creatividad, locura, algo que no existe ya...

- ¿Nueva York no es como la hemos soñado?
Sí, pero aquello que tenía de especial no se mantiene.

- ¿Y Madrid? ¿Huele a ajo?
Yo vivo aquí porque quiero, no estoy castigada. Mi primer piso lo compré en Madrid, en la calle Mayor, en esta ciudad de luz increíble, amena y fácil... Me gusta la vida de barrio, me hace sentir que soy de aquí.

- ¿Comparte vida social con otras ricas latinas afincadas en esta ciudad, como Margarita Vargas o Genoveva Casanova?
Tengo amigas de todos "los palos" y en todos los ámbitos, y eso da mucha vida; a mí no me gusta que me encasillen, siempre huí de compartimentos estanco y he compaginado ambientes diversos, algo que aprendí de niña y que enseño también a mis hijos.

- Pues, otro tópico, pero inevitable. ¿Es muy tremenda la sombra de una madre tan poderosa?
Nadaaaaaa. Es muy normal, ella es mi mamá. A veces, al viajar juntas y comprobar como se dirigen a ella, me doy cuenta de que también es un personaje; me gusta escucharle decir cosas nuevas en las entrevistas, incluso le copio algunas de sus reflexiones. Me emocionan los premios que recibe, claro, pero no puedo olvidar quién es, y es mi madre y la veo antes de vestirse para acudir a una gala.

También inevitable. Carolina nació en Venezuela, vivió en Caracas hasta los 13 años, tiene pasaporte venezolano y viaja con asiduidad al país. Al hablar de todo esto me fijo en la importancia del lenguaje corporal, se retrae en la silla, se protege el cuerpo con los brazos, la luz desaparece de su mirada y también la sonrisa cuando pregunto sobre el proceso chavista que ha situado a Maduro en la presidencia de ese país. "Es desastroso lo que está pasando. Y lo dejo ahí. Creo que se arreglará pronto, porque cuando las cosas están mal y deshonestamente hechas caen por su propio peso." Y, tras alguna otra cuestión sobre el tema, finaliza tajante: "Venezuela es mi país, lo he vivido, tengo mucho que decir. No ahora". Punto final.

- Hablemos entonces de la crisis española y europea. ¿La nota?
Mantengo los ojos abiertos en todos los sentidos, la gente lo pasa mal. Pero creo que la crisis no es solo económica, también lo es intelectual y moral.

16 julio 2016

Anastacia la cantante tiene muy mala leche

Cuatro años pueden ser una eternidad en el mundo de la música. Tiempo más que suficiente para que nuevos aires apaguen el nombre de cualquier estrella del firmamento artístico. Sin embargo, a la estadounidense Anastacia no le preocupa el tiempo y, con la misma fuerza con la que, en 2003, le plantó cara al cáncer, regresa al primer plano discográfico.

Después de cuatro años apartada de los estudios de grabación -silencio creativo interrumpido sólo por la aparición del recopilatorio Pieces of a dream, en 2006-, Anastacia presenta estos días nuevo disco. Se titula Heavy rotation y estará en las tiendas a partir del próximo martes.
«Soy consciente de que éste no es un buen momento para sacar un disco nuevo, pero, por otro lado, sé que, al hacerlo, este trabajo quedará ahí. Es posible que la gente no pueda comprarlo ahora, pero esto no impide que puedan hacerlo más adelante», afirma con optimismo.

Desde la panorámica suite de un lujoso hotel barcelonés, Anastacia habla con apasionada convicción del momento que está viviendo. Ahora luce nueva y menos agresiva imagen -gracias a una operación de miopía, se ha desprendido también de sus características gafas-, pero pisa igual de fuerte.
«No es que haya estado en el dique seco todo este tiempo porque, después de sacar el anterior disco, en 2004, estuve dos años muy ocupada con este trabajo. Y luego se juntó la publicación del recopilatorio. O sea que sólo fue hace dos años que decidí apagar el móvil, coger fuerzas y, sobre todo, plantearme qué quería hacer con mi carrera», explica.

El parón, sin embargo, parece haberle sentado estupendamente. Militando ahora en las filas de la discográfica Universal, la cantante presenta este nuevo trabajo, en el que, según dice, sus seguidores encontrarán a una renovada Anastacia.
«De entrada, cuando hice el disco anterior, me acababan de diagnosticar el cáncer de mama y ese hecho, lógicamente, condicionó todo aquel trabajo. Aquel fue un disco más oscuro y rockero; éste, en cambio, es mucho más ligero y alegre. Es un álbum en el que he dejado salir mis sentimientos y en el que he podido disfrutar libremente de la música. Es un disco que, como la canción que le da título, destila positivismo y energía».

Para dar a luz Heavy rotation, Anastacia se ha rodeado de un nutrido y actualísimo equipo de colaboradores y productores: Ne-Yo (Rihanna, Beyoncé...); Lester Mendez (Shakira, Nelly Furtado, Jennifer Lopez); JR Rotem (Snoop Dogg, Sean Kingston); Guy Chambers (Robbie Williams, Kylie Minogue) y Rodney Jerkins (Pussycat Dolls, Britney Spears).

«No es una estrategia para vender más discos», se apresura a aclarar la artista. «Simplemente, es fruto de mi incorporación a un nuevo sello, que me ha ofrecido la posibilidad de trabajar con todos estos músicos. Para mí el reto ha sido ver qué producto podíamos hacer todos juntos, y la verdad es que me siento muy satisfecha del resultado. Creo que he sido capaz de hacer un trabajo diferente y original, pero manteniéndome fiel a lo que yo soy, a mi esencia. Y esto es algo que no siempre se consigue cuando trabajas con un productor importante», añade.

Derrochando vitalidad, Anastacia se siente particularmente optimista a la hora de plantarle cara a la crisis. «Lo importante, siempre, es no perder la fe. Hay que pensar en positivo y enviar un mensaje tranquilizador a la gente», dice.

Y aunque ya ha superado plenamente el cáncer de mama que se le diagnosticó en 2003, esta experiencia ha marcado, sin duda, su vida. «La enfermedad me obligó a replantearme muchas cosas. Entre ellas, las razones que me empujan a estar metida en este negocio. Por eso, ahora siempre intento ver el lado positivo de las cosas y mantener los pies muy bien puestos en el suelo», concluye.

«He votado por correo y pienso lo mismo que la mayoría de americanos: EEUU necesita un cambio»
La crisis: «Quizás esta Navidad no podamos comprar todos los regalos que nos gustaría, pero eso no es lo importante. A mi marido pienso regalarle un poema».

09 julio 2016

Las 20 personas más influyentes de raza negra

1. Oprah Winfrey, presentadora de televisión. «La sensación es que la esperanza ganó, que no sólo fue una victoria para Barack Obama, sino que hubo un cambio en las conciencias, que algo verdaderamente grande acaba de suceder, como nunca llegamos a esperar. La sensación es que ahora todo es posible».

2. Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica y Nobel de la Paz 1993. «La victoria de Obama es un signo de esperanza para todos nosotros. Ha demostrado que nadie en el mundo debería tener miedo con soñar con cambiar el mundo para hacerlo mejor. Confiamos en que combatirá por doquier el flagelo de la pobreza y la enfermedad».
3. Wangari Maathai, activista medioambiental y Nobel de la Paz 2004. «Si hay un asunto en el que personalmente pediría algo a Obama, sería que luchara por el medio ambiente. Urgiría a su Administración a ayudar a África a proteger sus bosques y así adaptarse para frenar el cambio climático».

4. Bebo Valdés, músico cubano. «A Obama le tengo mucho amor y mucha lástima, porque puede ser bueno para Estados Unidos, pero lo pueden matar».

5. Samuel L. Jackson, actor. «Creo que la posibilidad del cambio está en cada uno de nosotros. Sé que algunas personas blancas podrían tener miedo de lo que va a pasar cuando gane [Obama], porque es algo que nunca había pasado antes».
6. Colin Powell, ex secretario de Estado de la Administración Bush. «Barack es una figura transformadora. Podría ser un presidente excepcional».

7. Condoleezza Rice, ex secretaria de Estado de Estados Unidos. «Este es un país que ha recorrido un largo camino en lo que respecta a superar las heridas y su victoria hace que la raza desaparezca como factor en nuestras vidas. El hecho de que el nuevo presidente sea negro ha dado un giro a América».
8. Andrew Young, ex alcalde de Atlanta. «Aparte del pelo, Obama es más blanco que McCain. Obama no ha heredado nada de los años 60. Ni siquiera un deseo de crear justicia económica».

9. Sean John Combs, «Puff Daddy», estrella de rap. «Sentí que mi voto era el voto que lo llevaba a la Casa Blanca. Como si todo dependiera de un voto, y que ése fuese el mío».

10. Desmond Tutu, arzobispo sudafricano y Premio Nobel de la Paz 1984. «Nacerá una nueva era cuando Obama llegue a la Casa Blanca. Es como cuando Mandela llegó a presidente de Sudáfrica en i994».
11. Ray Allen, jugador de los Boston Celtics. «Las personas no alcanzan a comprender lo histórico de la noche de las elecciones. A partir de ahora, cada niño, no importa la raza o color, dispondrá de más oportunidades».
12. Jesse Jackson, reverendo baptista y activista pro derechos civiles. «Obama actúa como un blanco» (i de julio de 2008). «Hay alegría. Hay éxtasis. La estrategia del miedo de los republicanos no ha funcionado», dijo tras su victoria con lágrimas en los ojos.

13. Kofi Annan, ex secretario general de la ONU. «Estas elecciones confirman la capacidad de Estados Unidos de renovarse y adaptarse a un mundo cambiante».

14. Spike Lee, cineasta. «Es un gran día, una bella mañana, un nuevo amanecer, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo. La cuestión racial siempre ha sido algo subyacente a la construcción de América, pero en este referéndum hubo un movimiento sísmico en opiniones sobre la raza».

15. Alicia Keys, cantante de soul. «Ha llegado la hora de optar por algo radicalmente diferente. Si tuviéramos por primera vez un presidente de raza negra... ¡Uau!».
16 Jean Ping, presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA). «Obama abre un nuevo capítulo en la historia de Estados Unidos, y trae aparejada una gran promesa y esperanza para África y el resto del mundo».

17. Usher, cantante, actor y productor. «Esto pasará a la Historia, a la historia negra por todos los sacrificios que hicieron los grandes Joseph Lowery y Luther King, la gran Rosa Parks. Tanta gente hizo grandes sacrificios para que tuviésemos una voz. Logramos esa voz».

18. Magic Johnson, ex jugador de la NBA. «Jamás imaginé que América estaba preparada para votar por un candidato afroamericano, pero Obama es capaz de motivar a la gente y ha roto cualquier barrera racial».
19. Pelé, ex jugador de fútbol. «Hice mucha fuerza por su victoria, y no por el hecho de que sea negro sino por la esperanza de un cambio en la política estadounidense».
20. Mama Sarah, abuela de Barack Obama. «No sé si moriré de alegría. ¡Nos vamos a la Casa Blanca!».

1. Alí, Muhammad. Ex boxeador. Su irrupción pugilística provocó un terremoto racial que aún colea. Además, se cambió el nombre y abrazó la fe musulmana. En i974 su combate contra Foreman en Kinshasa conmocionó África. Aquejado de Parkinson, el testimonio de Alí aún vuela como una mariposa y pica cual insolente abeja.

2. Arinze, Francis. Cardenal. Figura primordial en la curia romana, tiene derecho a voto en el Cónclave y es presidente del dicasterio del Culto Divino. Eterno papable, este keniano de 76 años es hijo de un rey tribal africano y su voz cada vez tiene más peso e influencia en las herméticas estancias del Vaticano.

3. Bolt, Usain. Atleta. El relámpago que ha pulverizado el récord de i00 y 200 metros lisos sigue fiel a su tierra jamaicana e ignora los cantos de sirena de Estados Unidos en forma de contratos multimillonarios. Todo un héroe para los caribeños.

4. Davis, Angela. Activista. Catedrática, filósofa y escritora, fue una de las ¿criminales¿ más buscadas durante la era Reagan. Declaró su lesbianismo en i997 y aún guarda aquel ímpetu de los Panteras Negras de los 60. Su opinión repercute en círculos afroamericanos y gays.
5. Graves, Earl. Empresario. Dueño de la influyente revista Black Enterprise, está considerado la mayor referencia para la minoría negra de EEUU y fuente de inspiración para jóvenes empresarios.

6. Hamilton, Lewis. Piloto. El archienemigo de Fernando Alonso se acaba de proclamar el campeón del mundo más joven, 23 años, en el circo de la Fórmula i. Su audacia y su insolencia en pista le han granjeado muchas loas y aluviones de críticas. ¿Reinará en años venideros?

7. Jackson, Jesse. Activista. La estrella del reverendo ya cesó ¿dos veces perdió el tren en las primarias demócratas, i984 y i988¿, pero a sus 67 años su influjo vive. Ahora su hijo toma el relevo de la comunidad afro-americana y baptista. ¿Obama recoge la antorcha de mi padre¿, señala el vástago.
8. Jay-Z. Cantante. Es casi dueño de los New Jersey Nets, rapea como los ángeles, es una megaestrella de 39 años y además duerme con Beyoncé Knowles. En la cuenta del banco tiene más de 300 millones de euros y legiones de fans siguen a pies juntillas las letras de sus canciones.

9. Lee, Spike. Cineasta. Filmes como Haz lo que debas, Malcom X o Fiebre salvaje encumbraron al de Atlanta como el mejor realizador del cine interracial.
10. Maathai, Wangari. Política. Fue la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz. A sus 68 años sigue luchando por la causa ecologista en Kenia.

11. Mandela, Nelson. Activista. Mártir anti apartheid, pasó buena parte de su vida encarcelado por luchar contra la segregación racial en Sudáfrica. Un mito con Premio Nobel de la Paz incluido.
12. Morrison, Toni. Escritora. Empapa sus libros con historias de mujeres negras que se abren paso en un mundo hostil, cuando no los centra en el contexto esclavista de la Guerra de Secesión.

Ganó el Nobel de Literatura en i993. 13. Motsepe, Patrice. Empresario. Representa el éxito del sudafricano que ha salido a flote tras años de discriminación. Se ha hecho milmillonario con African Rainbow Minerals, empresa de minas que factura 700 millones de euros al año. Y sólo tiene 46 años.
14. Mugabe, Robert. Político. Para muchos analistas, un dictador populista que ha sembrado Zimbabue de cadáveres opositores. Con 84 años y un país aislado, al héroe devenido en tirano sólo le queda el apoyo de China y Rusia.

15. Okri, Ben. Escritor. Asegura que cuando le regalaron una pluma le dieron un ¿instrumento de libertad¿. El novelista nigeriano de 49 años emigró a Inglaterra en su juventud, aunque ha exorcizado en su obra la Guerra Civil nigeriana.
16. Pelé. Ex futbolista. Quien fuera mejor jugador del mundo es embajador de Unicef y a los 68 años gestiona varias fundaciones infantiles que trabajan en las favelas del Brasil . 17. Powell, Colin. Político. Trabajó para Bush, pero aparece en todas las quinielas para asesorar a Obama en asuntos clave. Su experiencia en inteligencia militar y en las cocinas de la Casa Blanca, a su favor.

18. Puff Daddy. Rapero. Ídolo de masas y estrella de la MTV, trata de poner paz entre clanes rivales de raperos tras la muerte de su colega Notorious Big. Ha producido a lo más granado del hip hop, además de Mariah Carey y otras divas pop.
19. Rice, Condoleezza. Política. Dama de hierro al otro lado del Atlántico, fue secretaria de Estado y asesora de Seguridad Nacional con George W. Bush. Su futuro se vincula a la petrolera Exxon.

20. Roselmack, Harry. Periodista. Francia nunca olvidará su rostro. Desde 2006 presenta el telediario más visto del país vecino y se ha convertido en símbolo de la lucha contra la discriminación. Tiene 35 años y nació en Martinica.

21. Sharpton, Al. Político. Hasta la irrupción de Obama ha sido el político de color más célebre de Estados Unidos. En 2004 fue candidato a la nominación presidencial por el Partido Demócrata.

22. Smith, Will. Actor. Denzel Washington actúa mejor y tiene dos Oscar, pero el príncipe de Bel-Air reina en Hollywood. Sus filmes son los más rentables en taquilla y los niños le adoran. Además, ejerce de padre y esposo ejemplar.

23. Tutu, Desmond. Arzobipso. Su pelo ya está canoso y su voz no irrumpe con la frecuencia de hace 20 años, pero el viejo Nobel de la Paz (i984) actúa de moderador en el difícil escenario sudafricano.
24. Winfrey, Oprah. Presentadora de TV. La show-woman más poderosa de América cobra más de 200 millones de dólares al año. Arrastra a cientos de fieles con sus opiniones y tiene hasta su propia revista.

25. Woods, Tiger. Golfista. el mejor swing del circuito es un imán para los patrocinadores. Su gancho comercial es proporcional al entusiasmo que genera. Ganador de i4 majors, sus fortuna se cifra en i.000 millones de dólares, guarismo nunca antes alcanzado por ningún deportista.

02 julio 2016

Alicia Keys y los cuadros de su cabeza

Como en su día hiciera Britney Spears, y como en la prehistoria también lo solicitara Chabeli Iglesias en boca de papá Julio, Alicia Keys ha reclamado con firmeza el derecho a pasar de niña a mujer e impedir que nadie le vuelva a tratar nunca más como una criatura joven e inexperta, recién destetada e incapaz de valerse por sí misma. Alicia tiene 27 años, tiene talento, y no va a ser nunca más aquella adolescente de antaño a la que paseaban por las televisiones como un bicho exótico que -oh- sabía cantar y tocar el piano. 

Sus dos últimos discos, y en especial el tercero, As I am, han significado una revuelta interior y exterior encaminada a borrar ese estigma adolescente.Los muchos minutos de vídeo introductorio de su concierto en Badalona, una especie de elegía autoafirmativa de su potencial a partir de imágenes de infancia y juventud, iba por ahí: quería insistir en la idea de que ella no es una chica mona a disposición de la industria para vender discos a millones. Keys, eso quiere que sepamos, es una artista completa dedicada a la música, una catalizadora de inspiración y arte.

Y por una vez, esas pretensiones, eso que diríamos un cierto egocentrismo con un poco de pataleta de la edad, se corresponden con la realidad. Alicia Keys es buena al piano, técnica y apasionada; domina su instrumento y le supo sacar jugo desde la introducción pos vídeo del recital hasta ese final en el que encadenó sus singles de mayor éxito, Fallin', No one y If I ain't got you.Además, saca una voz impoluta en directo, una voz sin fragilidades ni apenas errores: limpia, poderosa, no a la altura de las más grandes del soul ni el rhythm'n'blues, pero lo suficientemente competente como para darle brillo a todo su discurso. Por si fuera poco, se mueve con gracia, no tanto como Beyoncé, pero ya le gustaría a Beyoncé ser algo más que una percha agraciada y poder juntar dos notas con sentido.

Hablando de percha: varias veces cambió Alicia de vestuario, varias veces lució el armario Armani diseñado en especial para esta gira mundial, y siempre lució elegante, sobria y magnética.La chica tiene un punto azucarado en sus canciones, pero no se puede negar que tiene ángel.

Así, imprimiendo a la banda, a las coristas y a los bailarines un ritmo frenético, Alicia Keys dirigió un recital en el que interpretó más de 30 piezas -no todas íntegras; el lenguaje del medley fue el hilo conductor del concierto- y exhibió una panorámica completa de su visión de la música: baladas y medios tiempos, soul con chispa y buen olfato para cazar la melodía pop.

No será Etta James, pero que tampoco la compare nadie con Christina Aguilera, válganos dios. Incluso su versión del clásico disco Lady Marmalade le quedó mejor que a su oxigenada competidora en las listas de ventas.

25 junio 2016

La marca Loreal experimenta con animales

L'Oréal ha convertido a los business games -juegos de simulación- es su principal vía de reclutamiento. A través de esta dinámica estudiantes de distintos países tienen que desplegar todo su potencial presentando un proyecto ficticio ante un público de excepción, el equipo de recursos humanos y directivos de la firma.

En eStrat Challenge deben demostrar su destreza para gestionar una empresa del sector cosmético; en Brandstorm los estudiantes de márketing tienen que desarrollar una línea de productos cosméticos y su campaña de comunicación; y, en Ingenius son los estudiantes de ingeniería y logística los que ponen a prueba sus habilidades de gestión. España participó por primera vez en la edición 2008 junto con Reino Unido, India, Bélgica, China, Brasil, Polonia, Estados Unidos, Canadá, México y Francia. Los tres últimos, por este orden, se llevaron el premio a casa: 10.000, 5.000 y 2.500 euros, respectivamente, y el pasaporte para pasar a formar parte de la compañía.

 Miguel Such, Beatriz Cifuentes y Álvaro Fernández de la Universidad Pontificia Comillas-ICAI participaron en esta final. Antes compitieron en España con otros seis equipos más procedentes de dicho centro y de la Universidad Politécnica de Madrid. Ellos fueron los mejores en acometer el reto para llegar a la final. Éste consistía en diseñar un proyecto para el ahorro de energía en Productora Albesa, una de las fábricas del Grupo encargada de la fabricación de productos de maquillaje para las marcas de lujo, ubicada en la localidad madrileña de San Agustín de Guadalix. Esta vez los tres jóvenes no tuvieron suerte, pero esta experiencia les ha servido para conocer y hacerse conocer en L'Oréal.

Que levante la mano quien no tenga un producto L'Oréal en su casa.La presencia de la multinacional francesa es un releflejo de sus clientes que utilizan sus productos en todos los puntos del planeta. Además de esto, ha logrado que los consumidores identifiquen el «porque yo lo valgo» con la marca, un emporio que en 2007 facturó 17.063 millones de euros -801,9 millones de euros en España-. Andie McDowell, Jane Fonda, Eva Longoria, Claudia Schiffer, Laetitia Casta, Demi Moore, Matthew Fox, Pierce Brosnan o Beyoncé y los españoles Penélope Cruz y Rafael Nadal son alguno de los «guapos» que forman parte del elenco de famosos que han decidido ligar su imagen a la de la multinacional, un «ten con ten» en el que todos salen ganando.

L'Oréal cuenta con cuatro divisiones que alglutinan sus 24 marcas: productos profesionales -L'Oréal Profesionnel, Kérastase, Matrix, Redken y Mizani-, productos gran público -L'Oréal Paris, Garnier, Maybelline y Softscheen Carson-, productos de lujo -Lancôme, Diesel, Biotherm, Helena Rubinstein, Giorgio Armani, Ralph Lauren, Cacharel, Kiehl's, Victor & Rolf y Shu Uemura- y la división de cosmética activa -Vichy, La Roche-Posay, Innéov, Sanoflore y Skinceuticals-. A todo esto se suma Body Shop, que no pertenece a ninguna división.

La multinacional destina buena parte de sus ingresos a investigación y desarrollo, concretamente un 3,5% de su cifra de negocio, lo que en 2007 se tradujo en 560 millones de euros. En la actualidad cuenta con 590 patentes. Uno de los baluartes de este proceso de investigación es el «test in vitro», que la compañía puso en marcha hace aun año: a través de este método predicen el potencial irritante de las sustancias químicas. Este sistema utiliza el método Espiskin de L'Oréal, una epidermis humana reconstruida sobre un soporte de colágeno, que permite sustituir el test sobre animales.

Por otra parte, para comprender las estructuras, las funciones y las propiedades de la piel, L'Oréal dedica un centro de investigación en Chicago «El instituto L'Oréal para la investigación de la piel y del cabello étnico» inaugurado en 2003, el centro de investigación de Pudong (China), que abrió en 2005, otro en Japón y otros en Europa.

18 junio 2016

Vicente Fernández el cantante más conocido de México

Teniendo como padre a alguien como yo, mi hijo heredará innatas cualidades para acometer rancheras». Algo así debió pensar Vicente Fernández, legendario y vivo intérprete de la canción popular mexicana cuando, viendo que su pequeño Alejandro no entonaba nada mal, lo puso a cantar ante miles de personas con tan sólo cinco años, en San Antonio (Texas). 

El músico no se equivocó, pero el llanto desconsolado que el niño ofreció al personal, a punto estuvo de costarle el retiro prematuro de quien ayer abarrotó el Palacio de Deportes. Años después, los dos brillan juntos en el paseo de la fama de Hollywood, con una estrella por barba.

Esa herencia de lo mexicano, aireada y actualizada con voz romántica y profunda, que se extiende a las facciones de su poderosa planta. Es inmutable cóctel de éxito para Alejandro Fernández. En síntesis, muestra imagen de galán arrebatador y música desglosada a mitades: de un lado, fáciles baladas pop y del otro, que no contrario, rancheras. Todo con mucho amor.

En este orden y sin bajar el pistón ofreció el de Guadalajara (Jalisco) un concierto de abrumadora mayoría femenina y aforo completo a base de asientos, lo que no consiguió apagar una fiesta que, fogosa, se prolongaba al cierre de esta edición, bien sobrepasada la medianoche.
El potrillo de México, como se le conoce ya mundialmente, llegó con el aval de haber vendido más de 12 millones de álbumes, pequeña parte de los cuales corresponde a su última adquisición, Viento a favor, que presentó ante 12.000 fervientes seguidores. 

Tras media hora justa de espera y sus precedentes actuaciones en Gijón y Barcelona apareció Fernández. Iluminado por más de 120 luces y en pantallas, flanqueado por una banda con muchos vientos y un grupo de mariachis de idéntico número de componentes, 11.

La actuación, abierta con los temas Qué voy a hacer y Canta corazón, ofreció entrega y voz profunda sobre una instrumentación por momentos excesiva, pop mezclado con notas de rancheras o viceversa. Sal latina.

Transcurrió el concierto de lo comercial a lo local con intermitentes paradas en su más reciente repertorio, el que ha vuelto a producir Aureo Baqueiro y que incluye un dueto con la mismísima Beyoncé, en Amor gitano.

Antes de vestirse con el atuendo nacional de México, el traje charro que portan los mariachis, habían salido de la garganta del americano sus tres nuevos sencillos (Te voy a perder, No se me hace fácil, Eres) y una acelerada versión de Me dediqué a perderte.

Llegó consecutivamente el turno de ahondar en el folclore patrio homenajeando a su padre y a José Alfredo Jiménez, con sendos popurrís, y acometiendo rancheras habituales en él: Ay Jalisco, Loco y Como quien pierde una estrella, entre otros éxitos.

El ganador de dos Grammys latinos y otros tantos Billboard acabó ovacionado por compañeros de profesión que estaban entre el público como David Bustamante, Civera o Carlos Baute, artífices también de pop latino.