El Cadillac Catera es en realidad un Opel Omega

Las marcas alemanas, sobre todo Volkswagen, BMW, Mercedes Benz y Opel, dominaron durante el pasado año las exportaciones de vehículos europeos al mercado japonés.

Tras varios años de dudas, la práctica totalidad de fabricantes occidentales van a luchar para conseguir buenas posiciones en este mercado, que el año pasado registró un nuevo récord de ventas de coches importados. Concretamente, en 1995 se matricularon en Japón 388.162 unidades, con un incremento del 29% respecto a 1994.

A pesar de ello, algunos fabricantes se marcan tímidos objetivos. Por ejemplo, la francesa PSA (Peugeot y Citroën), que sólo vendió 3.317 unidades de Peugeot y 3.200 de Citroën en Japón en 1994, quiere alcanzar unas ventas de unas 10.000 unidades este año y de 20.000 a finales de siglo.

Por su parte, Renault hace gala de la misma timidez: después de haber optado por hacer distribuir sus coches por Yanase, espera vender 15.000 unidades en Japón en 1998.

El mayor problema con el que se tienen que enfrentar todos los fabricantes europeos para vender en Japón es la red de ventas. Peugeot, por ejemplo, distribuía sus coches a través de las redes de Austin-Rover Japón, Seibu y Nisso Iwai. Después de romper con ellos en 1991, el fabricante francés utiliza la red que él mismo puso en pie con el nombre de Ichcape Peugeot Japón, en compañía de la filial japonesa (Dodwell) y del especialista británico en distribución, Inchcape.

Mientras tanto, Citroën trabaja asociada con Eunos, la red de distribución de Mazda y, por lo tanto, también de Ford y de New Seibu.

La ofensiva más seria, junto a la alemana, será la que se proponen efectuar conjuntamente los tres grandes constructores norteamericanos. Ayudados en un primer momento por la Administración Clinton, dado que el presidente de Estados Unidos se presenta como el primer representante comercial de su país, Chrysler, General Motors y Ford vuelan con alas propias en Japón.


OPara ello, se apoyan sobre todo en los modelos de conducción a la derecha que Opel Vauxhall, Saab, Ford y Jaguar fabrican en Europa y venden, sobre todo, en Gran Bretaña. Pero también fabricarán con destino a Japón algunos de sus modelos americanos. Por parte de GM, el Chevrolet Cavalier, del que Toyota comprará 20.000 unidades al año para distribuirlas; el Blazer, el Cadillac Catera -en realidad un Opel Omega- y el Saturn.

Por parte de Ford, todo tipo de modelos, entre los que figuran los Probe, Mondeo, Laser, Festival y el Taurus. La mitad de las unidades comercializadas por Ford son fabricadas por Mazda, empresa de la que Ford detenta la cuarta parte de su capital.

Por último, Chrysler, que no fabrica allí, venderá en Japón varios de sus modelos con volante a la derecha, como el Neon, el Voyager y los tres modelos de Jeep; el Wrangler, el Cherokee y el Grand Cherokee. En total, los americanos esperan vender cerca de 500.000 coches en Japón a finales de esta década, una cifra muy inferior a las ventas de los nipones en Estados Unidos.

De esta cifra, cerca de 200.000 unidades corresponderán a General Motors -de las que 80.000 serían de su filial Opel-, 200.000 de Ford y 100.000 por parte de Chrysler.

Una progresión espectacular, máxime si tenemos en cuenta que en 1995 los «tres grandes» de Detroit juntos sólo vendieron 65.000 unidades en Japón. Evidentemente, los precios más bajos por el alto nivel del yen deberían ayudar a los importadores, la mayoría de los cuales ya han bajado sus tarifas.

Por otra parte, las ambiciones de los importadores son confirmadas, primero por Toyota, que cree poder distribuir cada año 20.000 Chevrolet Cavalier en Japón y, después, por Honda, cuyo presidente, Nobuhiko Kawamoto, declaró públicamente que los importadores alcanzarían a finales de siglo más del 10% del mercado japonés.

Ante esta nueva situación, la única asignatura pendiente del sector automovilístico europeo, según Giorgio Garuzzo, director general de Fiat y presidente de ACEA (Asociación de Constructores Europeos de Automóviles) y de todos los responsables americanos, es solucionar los problemas que ya está planteando Corea del Sur, que se está afirmando como un nuevo Japón pero con mucho mayor empuje todavía.

El lujo, asociado a los europeos

Con la excepción de Volkswagen, que en EEUU vende coches montados en México, las marcas europeas presentes en este mercado son de coches de lujo. De ahí que sean este tipo de automóviles los que reflejan en EEUU la imagen europea, a pesar de que sólo un fabricante europeo, Volvo, haya podido superar la cifra de 100.000 unidades vendidas a finales de los años 80. La marca sueca, que en estos momentos supera las 90.000 unidades vendidas al año en EEUU -lo que explica su momentánea prosperidad- espera alcanzar unas matriculaciones de 120.000 unidades a finales de siglo. El director de la filial americana, Helge Alten, habla incluso de 150.000 unidades con 100 concesionarios menos, es decir, 280 en vez de los 380 actuales. Mientras tanto, las otras dos empresas «centenarias» en EEUU, Mercedes y BMW, tiene un objetivo de 110.000 y 100.000 unidades, respectivamente. En este sentido hay que destacar que seguramente les ayudará a conseguir este objetivo sus fábricas estadounidenses. Por detrás de ellos se sitúan Saab (entre 50.000 y 60.000 unidades vendidas), Jaguar (entre 47.000 y 50.000), Audi (25.000), Land Rover (17.900) y Porsche (10.000). En total y según las cifras publicadas por la revista profesional Automotive News, los ocho fabricantes europeos de vehículos de lujo -4 alemanes, 2 ingleses y 2 suecos-, vendieron 472.253 coches en 1986 y más de 306.574 en 1994. En el año 2000 esperan llegar a cerca de 500.000 unidades, es decir, el doble de los que vendieron en 1991, año de plena recesión económica, y eso contando con que los coches de lujo japoneses, el Toyota-Lexus, el Nissan-Infiniti y el Honda-Accura, pierdan la batalla ante los europeos.Por otra parte, Ford y GM han comenzado a utilizar en EEUU sus productos europeos. GM se dispone a vender en este mercado el nomtre de Cadillac Catera -Opel Omega- mientras que Ford venderá los Contour y Mercury Mystic, que son los primos del Mondeo europeo.

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