20 octubre 2017

Las cosas no van bien para los coches antiguos

Si la industria automovilística atraviesa una grave crisis en los últimos años, también el sector de los coches clásicos está en fase de recesión. Hace sólo cuatro o cinco años se pagaban impresionantes cantidades de dinero por algunos coches de colección. Entonces, las mayores fortunas a nivel mundial, y fundamentalmente los acaudalados norteamericanos, invertían muchos dólares en coches de colección. 

Los ricos japoneses comenzaron a desbancar de su posición privilegiada de coleccionistas de automóviles a los norteamericanos. Concretamente, en varias ediciones de la carrera de las Mille Miglia, una prueba dedicada de manera exclusiva a coches antiguos y que se celebra en Italia, los intermediarios japoneses aparecían para llevarse hacia su país los vehículos que sólo unos años antes habían dejado Europa a cambio de dólares. Pero en la actualidad las cosas ya no ruedan tan bien para los coches antiguos.


En las subastas que se están celebrando en los últimos meses, son muchos los lotes que no se han llegado a adjudicar al no llegar los presentes a ofrecer ni siquiera el precio de salida fijado por los organizadores de la subasta. En noviembre de 1990, en la subasta organizada por Brooks en Inglaterra, quedó sin adjudicar un Aston Martin de 1956 participante en las 24 Horas de Le Mans, cuyo precio de salida era de 220 millones de euros. También con un valor de salida de más de 200 millones, quedó sin vender un Maserati de 1933 con el que participaron en diversas competiciones Nuvolari y Taruffi. 

Si hasta el año pasado todavía se mantenía, aunque con ciertos recortes, el ritmo de ventas de coches antiguos y de colección, este año este ritmo de ventas ha bajado mucho más todavía. En los primeros meses del año en curso, las subastas se están cerrando con una media de hasta una tercera parte de los lotes previstos sin adjudicar y con valores que no superan en la mayor parte de los casos los 20 millones de euros, una cantidad que se puede considerar elevada por sí misma, pero irrisoria si se compara con las cifras millonarias en dólares que se han pagado hasta hace unos años por esas joyas de cuatro ruedas y cargadas de historia. 

La realidad es que el mercado de los coches y motos de colección está sufriendo una crisis más profunda incluso que la que afecta a la industria del automóvil de primera mano. Según los analistas, el año 92 va a conocer un resurgimiento del sector del automóvil, y este conllevará el refortalecimiento de las ventas de los coches y motos clásicos.

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