07 julio 2015

Relanzando Alfa Romeo

"Aunque nadie me ha preguntado el por qué –y no lo entiendo-, no es un misterio que Alfa es el proyecto en el que más me he involucrado. 

Uno de los más importantes de mi carrera". 

Es toda una declaración de intenciones de uno de los consejeros delegados con mayor tesón en el mundo del automóvil de los últimos tiempos, Sergio Marchionne, líder de FCA (Fiat Chrysler Automobiles).

Más que un reto, Alfa Romeo es una espina clavada en su brillante carrera en Fiat. "Los últimos 30 años, Alfa Romeo ha estado penando en los mercados. Dejarla competir con las marcas generalistas ha sido una traición a los valores y al espíritu de la marca y por eso clama venganza", explica Marchionne.

Venganza que se ha llevado por delante varios intentos de resurrección, por lo que éste se antoja el último si, como todo parece indicar, Marchionne dejará FCA en 2018. 

Para esa fecha, Alfa Romeo debería vender 400.000 coches en todo el mundo, por los 68.000 unidades que facturó en 2014, cifra sustentada en sólo dos modelos, el pequeño Mito y el compacto Giulietta.

Pero estos dos coches no son deportivos. No son especiales. "Hemos aprendido de nuestros éxitos pero también de los fracasos y en los dos últimos años, la marca ha sufrido una gran transformación", dijo Marchionne en la presentación del Giulia, "el primer modelo de la nueva Alfa", el día que, por cierto, cumplía 105 años.

Esta transformación ha ido acompañada de una renovación del logotipo de la marca, que el Giulia tiene el honor de inaugurar. "Se trata de crear, no de fabricar coches, de poner al conductor en el centro". 

Esta premisa ahonda en hacer de Alfa Romeo una marca única. "Habiendo muchos millones de coches en el mundo, pocas marcas pueden presumir de lo reconocible que es su firma como Alfa Romeo. Y esto debemos aprovecharlo".

Claro que crear algo único es fácil de decir pero no tanto de hacer. Si en una primera fase de reconstitución llegaron el superdeportivo 8C y, más tarde, el 4C y 4C Spider para acentuar el ADN deportivo, ahora le tocaba el turno al modelo de masas. De captar volumen. Porque a pesar del sentimentalismo de Marchionne con Alfa, como ejecutivo también mira por el negocio.

Y la apuesta es el Giulia, una berlina encaminada a luchar en un segmento dominado por el triunvirato alemán –BMW Serie 3, Audi A4 y Mercedes Benz Clase C– y donde acaba de aterrizar Jaguar con el XE. Por diseño, resulta atractivo y promete la tradicional deportividad que buscan los alfistas.

Ahora bien, Alfa Romeo no volverá a ser una marca global sólo con el Giulia. Ni éste se ha comido los 5.000 millones de euros que Marchionne dijo a los accionistas del grupo que iban a invertir en la nuova Alfa. "Es sólo el principio. En los próximos tres años vendrán otros siete modelos más". Todos basados en la plataforma del Giulia, no valida para el pequeño Mito.

El plan de negocio prevé dos modelos compactos, otro en el segmento del Giulia, una berlina grande, dos todocaminos y un deportivo. Y sin noticias de un posible sustituto del Mito, que va a continuar.

El primero en llegar sería el SUV, de tamaño medio rival de los BMW X3, Audi Q5, Mercedes GLC o Range Rover Evoque, ya que "este segmento no para de crecer y debemos estar". Llegaría a finales de 2016, principios de 2017. El siguiente paso sería el retorno a las grandes berlinas, territorio que abandonó en 2007 cuando dejó de vender el 166.

Marchionne reconoció que, de no ser por la integración entre Fiat y Chrysler, el proyecto de Alfa no se podría haber realizado. Además de las sinergias –el SUV de Alfa se nutrirá de plataformas y tecnologías de Jeep–, FCA es un grupo global que le va a permitir a Alfa "extender por todo el mundo su red de distribución".


No en vano EEUU es un mercado clave ya que se espera que, para 2018, unos 150.000 Alfa se vendan allí. En cuanto a China, habrá que esperar a que desembarque primero Jeep. Y España saldrá ganando, quintuplicará sus ventas en 2018 hasta 15.000 unidades.

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