20 junio 2015

Recurrir a un tercero para que haya mayor confianza

Como ocurre en las parejas, la confianza ocupa un lugar destacado en las transacciones de vehículos de segunda mano. 

Si los celos pueden minar una relación, la desconfianza sobre el estado del automóvil puede dar al traste con la venta.

"La certificación va asociada a una transacción", afirma Ricardo Dias, director de Dekra Automotive Solutions. "Depende de las garantías que el cliente quiera ofrecer: tiene que ver con la confianza o el sello de calidad, ya sea por parte de una empresa o de un particular", argumenta.

De esta forma, la intervención de un agente externo entre el comprador y el vendedor aporta un plus para ambos: el primero se sentirá más seguro para decantarse por la adquisición, mientras que el vendedor podrá ofrecer un valor añadido para el vehículo del que quiere desprenderse.

Pese a las ventajas de la certificación, la realidad española es otra. Según datos manejados por Dekra, se realizan 1,6 millones de transacciones de vehículos de ocasión en España al año. Más de la mitad, en torno al 59%, se da entre particulares, que no suelen recurrir a los servicios de una empresa certificadora. 

Y del resto de compraventas en las que hay un agente profesional de por medio (ya sea el comprador o el vendedor), sólo el 10% cuenta con certificación. "Es un porcentaje muy bajo", admite Dias, "aunque el sector está creciendo". "El mercado se profesionaliza cada vez más: no es lo mismo el gremio de vehículos de ocasión de hoy que el de hace cinco años", comenta.

En el Salón del Vehículo de Ocasión, como no podía ser menos, no faltarán las certificaciones de todas las piezas expuestas. La empresa encargada de testar y certificar los más de 4.000 coches expuestos ha sido Applus+ Automotive. 

Bajo su programa Applus+ VO, esta compañía de inspección, ensayos y certificación ha revisado más de 100 puntos de inspección para garantizar que todos las máquinas cumplen los estándares de seguridad, fiabilidad mecánica, estética y comercialización.

Los puntos de control a tener en cuenta afectan a todos los parámetros que envuelven el vehículo. Como explica Dias, "el check list depende de las coberturas de garantía: 12 meses, 24 meses o más. Tras una certificación, viene una garantía, que siempre conlleva un riesgo financiero. Así, nosotros somos el tercero de confianza". 

Por ley, la compra de un vehículo de segunda mano a un profesional otorga un año de garantía. Pero el certificado, más allá de poder ampliar el plazo de cobertura de 12 meses, aporta la transparencia de un agente externo a la operación.

A efectos prácticos, estos puntos afectan tanto al interior (estado de los asientos, moqueta, salpicadero...), carrocería (daños por accidente, pintura...), instalación eléctrica, ruedas, frenos, motor y caja de cambios, revisiones y elementos dinámicos (amortiguadores, sistema de escape, transmisión...). En función de la garantía que el vendedor quiera ofrecer, se testan unos u otros parámetros.

El envejecimiento del parque de vehículos es otra de las cuestiones que, cuanto menos, aconseja contar con una certificación externa. En el caso de las transacciones de vehículos de segunda mano, más de la mitad tienen al menos 10 años de antigüedad.

CONSEJOS DE COMPRA

Además de las certificaciones expedidas por una empresa externa, existen una serie de pautas para evitar que la compra de un vehículo de segunda mano se convierta en un dolor de cabeza. 

La compañía AutoScout24, con casi 20 millones de usuarios únicos y más de dos millones de automóviles disponibles on line, ofrece una serie de consejos en este sentido, en especial, para compradores primerizos.

La primera regla es comparar el mercado, para saber que no se está pagando más por el modelo por el que se está interesado. 

Además, también es necesario informarse de los costes que ese vehículo generará en el futuro: desde el consumo de combustible al impuesto de circulación, pasando por el mantenimiento del mismo o la cuota a pagar por la póliza de seguro.

Si a la hora de adquirir cualquier bien o servicio es básico preguntar al vendedor, cuando se trata de un coche la importancia de cuestionar se acentúa. 

Preguntas alrededor del estado general del vehículo, defectos que no aparezcan mencionados en el anuncio, los accidentes que haya tenido en el pasado o el número de ocupantes que usaban la máquina resultan básicas.

Recurrir a un particular o a un profesional tiene sus pros y sus contras: el profesional siempre dará mayores garantías que el particular, aunque a la hora de comprar el coche se deberá abonar un 21% de la transacción en concepto de IVA (en el segundo caso, será un 4% por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales). Recurrir a las mencionadas certificaciones puede ser otro síntoma de confianza.


Por último, como aconseja AutoScout24, se debe controlar que el cuentakilómetros no ha sido trucado. ¿Cómo? A través del desgaste del volante, la palanca de cambios o el asiento. 

Hay que revisar la chapa a plena luz del día, desconfiar de las pegatinas y evitar vendedores que rehuyen las preguntas y tienen prisa por cerrar la compra.

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