05 marzo 2015

Volvo batió récords de ventas en en 2014

El fabricante de automóviles sueco Volvo Cars anunció ayer haber alcanzado un beneficio operativo de 2.252 millones de coronas (237 millones de euros) en 2014, un 17 % más que el año anterior, gracias a las ventas récord de vehículos.

La marca controlada por la china Geely –y que compite con Mercedes, BMW o Audi– matriculó 465.866 coches, casi un 9% más, gracias a los buenos resultados en China y en Europa permitieron compensar la persistente debilidad que viene sufriendo en el mercado estadounidense. 

En concreto, el primero de esos países se ha convertido ya en su mayor mercado en el mundo y en 2014 absorbió 80.000 coches, mientras que en Europa las ventas crecieron el doble de rápido que el mercado.

La facturación ascendió a 129.959 millones de coronas suecas (13.680 millones de euros), lo que supone una subida del 6 %.

"Es esencial recordar que la compañía se encuentra todavía en una fase de inversiones cuyos frutos empezarán a notarse a partir de este año ya", señaló el presidente de la firma, Håkan Samuelsson. Éste también destacó que se vieron afectados por los cambios de divisas.

Según los cálculos que hace Samuelsson, la marca sueca deberá alcanzar los 500.000 coches este año gracias a la introducción de la nueva generación del todocamino XC90, primer modelo desarrollado dentro del programa que le llevará a invertir cerca de 10.000 millones de euros. 

Por ejemplo, cuando todavía no se ha puesto a la venta, han recibido unos 17.000 pedidos en firme, el equivalente a un tercio de las unidades que esperan vender en un año.

Pero Volvo Cars todavía seguiría estando muy lejos del objetivo declarado de llegar a los 800.000 vehículos anuales en el año 2020.

En este contexto, la recuperación en EEUU se antoja crucial, después de que en la última década sus resultados se fueran erosionando debido a la escasez de nuevos modelos y ofertas de financiación, mientras que la falta de producción en el país la dejó a expensas de las fluctuaciones del dólar.


Para corregir la situación –sus ventas en EEUU cayeron un 7% el año pasado– Volvo ha puesto en marcha diversas medidas, entre las que se incluye el cambio en el que equipo de gestión. Asimismo, también se está planteando la importación de vehículos desde China.

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