25 julio 2013

Madrid cambiará siendo la capital del juego

Para evitar que el pez grande, Eurovegas, se coma a los pequeños, Casino Gran Madrid y Gran Casino Aranjuez abrirán sendas sucursales en el centro de Madrid mientras mantienen sus locales actuales en funcionamiento (en Torrelodones y Aranjuez, respectivamente). Ambos establecimientos han obtenido ya la licencia para ello, gracias a la modificación del artículo 8 de la Ley del Juego que aprobó el Gobierno de la expresidenta Esperanza Aguirre acompañando a los presupuestos de 2012. Según informa la prensa madrileña, sus nuevas ubicaciones serán Paseo de Recoletos, 37-41en el caso de Casino Gran Madrid y el número 24 de la embelmática Gran Vía en el de Gran Casino de Aranjuez.

Pero como era de esperar, no todo el mundo está de acuerdo con el aumento de la oferta de complejos para el juego de azar en la Comunidad, a la que se suma, además, Eurovegas. "El 95% de los españoles juega, sea online, a la lotería o a las quinielas, y solo el 1 o 2% son ludópatas. El problema son los grandes centros de azar que, además de ser un pelotazo, son lugares de juego intoxicado y reclamo para los más débiles", opina Juan Lamas, asesor de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados.

En el otro lado de la balanza, Gonzalo García-Pelayo, jugador profesional, opina que la influencia de estos locales no tiene por qué ser tan negativa. "¿Que si cambiará Madrid? Pues es probable que lo haga, ojalá. Cambiará igual que lo hace con cada partido del Madrid contra el Manchester o con cada corrida de toros de José Tomás. Todos estos eventos atraen a muchísima gente y a nadie le sorprende, y las ciudades apoyan a sus equipos de fútbol, aunque esto conlleve la llegada de hooligans y, en ocasiones, algunos altercados y algaradas", dice.

A medio camino entre los dos, el doctor Jerónimo Sáiz, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal y catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares, considera que "el aumento de las oportunidades de acceder a juegos con premio inmediato en metálico agrava el riesgo de aparición de adicciones relacionadas con el juego. Dicho esto, con la situación actual de múltiples oportunidades de juego (Internet, casas de apuestas...) es posible que el cambio no sea muy relevante". La polémica está servida.

Veámoslo desde la perspectiva de quien sin duda será cliente de los nuevos establecimientos madrileños. Gonzalo García-Pelayo, que desde que dio el "salto a profesional" en 1989 se ha dedicado casi exclusivamente a jugar, utiliza una analogía a la que recurre con frecuencia: se considera un enólogo del juego, actividad en la que distingue a los jugadores sociales y a los ludópatas (aunque olvida un cuarto grupo al que los psicólogos se refieren como el jugador problema o el patológico potencial). El tipo que más abunda, insiste, es "el primero, el que acude a un casino de la misma manera que otros van a ver una película o a cenar. En el cine no esperas que te den dinero, pero si no te gusta lo que estás viendo también piensas en afinar más la puntería la próxima vez. Igual que con la comida en un restaurante".

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