11 octubre 2012

Me gustaría saber quien fue mi padre adoptivo

«De barricada en barricada, aquellos hombres con tan pocos recursos, apenas armados, que habían dejado campos y talleres dispuestos a morir con tal de no perder la dignidad, me recibían bien porque era inglés. '¡Hola!', me decían. 'Usted es inglés y los ingleses creen en la democracia.

Están con nosotros, ¿no?'», escribió.Langdon-Davies estaba con ellos. Ni era neutral ni pretendía serlo. Durante 1937 y 1938, ejerció consciente y confesamente de compañero de viaje del Partido Comunista. Sin embargo, sus energías a lo largo de la guerra se fueron centrando cada vez más en las labores humanitarias de ayuda a las víctimas, que desbordaban la zona republicana. Su reacción fue inmediata y organizó en Inglaterra un comité de ayuda para los refugiados españoles. 

Y, ya que él no podía ejercer de padre de José, decidió que la organización le buscara uno adoptivo. El proyecto, que se llamó Foster Parents Scheme, se concretó tan urgentemente como las circunstancias exigían. El 8 de abril, el presidente Companys autorizó formalmente la iniciativa a través de un telegrama que envió al News Chronicle. El Gobierno catalán se comprometía a ceder casas para albergar las colonias de niños refugiados y a nombrar responsables de educarlos y atenderlos. En julio, José ya vivía en la primera colonia, Torre Inglaterra, que dos amigos del periodista, la australiana Esme Odgers y el norteamericano Nick Carter, dirigían en Puigcerdá.

«¿Será usted mi padre adoptivo?» La frase se reproducía, impresa sobre la fotografía de un tal Manolín, en cientos de folletos diseñados para partir el corazón de los ciudadanos de un país, el suyo, que Langdon-Davies consideraba intolerablemente desentendido del conflicto español. El padre adoptivo, en Inglaterra, se comprometía a donar un chelín al día durante un año para el mantenimiento y la educación del niño. Se intercambiarían con frecuencia noticias, fotos, dibujos. «De esta forma», explicaba el folleto, «los niños que han perdido todos sus vínculos personales notan la presencia de un amigo, en lugar de sentirse beneficiarios de la caridad.Ésta es la clave del programa.» 

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